Los primeros signos de embarazo

Antes de la primera falta y antes de ponernos hacer una prueba es posible que detectemos cambios en nuestro cuerpo que nos alertarán desde ese momento: son los primeros signos de embarazo. No significa que si los presentamos todos o algunos quiera decir que vaya a confirmarse después que estamos embarazadas, pero si son muy útiles para saber reconocerlos.
Hay muestras del embarazo antes de su confirmación “oficial”, escuchando a nuestro cuerpo podemos descubrir estos signos de embarazo en sus primeros momentos.
Yo puedo decir que ya sabía que estaba embarazada antes de la falta de la menstruación y la prueba de embarazo. Justo nos marchábamos a pasar una semana a la playa. De camino visitamos a unos familiares que organizaron una barbacoa. Oler la carne, la sangría o el tabaco me molestaba hasta darme náuseas, estaba tan cansada que me fui a dormir nada más terminar la comida y además estaba agotada también emocionalmente. Tenia el pecho doloroso e hinchado. Una semana después el retraso de la regla me hizo confirmas con la prueba que estaba embarazada, pero días antes ya estaba muy segura al notar tantos cambios en mi cuerpo.
Cansancio
La somnolencia y la fatiga son un buen indicador. El cuerpo se prepara y empieza a cambiar rápidamente para poder alimentar al bebé que va a crecer dentro de él, nosotras lo percibimos en una sensación de cansancio anormal, no el que sentimos cada día al volver del trabajo, sino algo exagerado, con sueño y falta de energía. Comer carbohidratos suele ayudar a remontar ese cansancio.


Lo primero de todo hay que decir que no todas las mujeres sufren molestias en el embarazo, de hecho algunas ni notan que están embarazadas hasta que no les cabe la ropa.
Al poco tiempo de nacer era evidente que mi bebé regurgitaba a menudo. Las primeras ocasiones en que un bebé “devuelve” suelen asustar a los padres que se enfrentan por primera vez ante este hecho, sin duda más aparatoso que preocupante. Las expulsiones de leche suelen desaparecer antes de los 12 meses, conforme el sistema digestivo del bebé va madurando.
Como muchos padres ya habrán notado, estamos en época epidémica de gastroenteritis aguda (GEA) por el temible virus llamado rotavirus. Éste es digamos, el bicho más pesado para las GEAS, ya que provoca episodios más largos y persistentes de vómitos, diarrea y fiebre
Cuando un bebé pequeño llora insistentemente, casi siempre lo relacionamos con los cólicos del lactante, pero el reflujo gastroesofágico no es tan conocido y puede ser una de las causas. Es la devolución del contenido gástrico a través del esófago hacia la boca en lugar de continuar hacia el sistema digestivo, provocando quemazón y vómitos frecuentes.
