
Si aceptamos la premisa que he expuesto, que el chantaje emocional existe y se realiza hacia adultos y hacia niño, y que es una forma de violencia psicológica, entonces debemos preguntarnos cuales son sus consecuencias. Y es que el maltrato verbal también es violencia.
Consecuencias directas del chantaje emocional
Cuando se recurre al chantaje emocional se acompaña de expresiones comunicativas que van desde los gritos a los lloros, quejas, amenazas de abandono o de sufrimiento, de pérdida del amor. El objetivo, consciente o inconsciente, es hacer que la víctima modifique su comportamiento y se sienta culpable o temerosa por la persona a la que ama.
Es decir, el chantaje emocional tiene consecuencias directas: la víctima siente miedo, se siente humillada, se siente culpable y con baja autoestima. Nadie quiere hacer que sus hijos se sientan de esa manera y menos por su causa. Además, se puede lograr, seguramente, obediencia inmediata, pero la razón de la obediencia no es el convencimiento, sino el miedo. Tampoco nadie quiere que sus hijos se comporten bien por miedo.
Si recurrimos al miedo es porque no tenemos otras herramientas, pero podemos aprender a comunicarnos más positiva y empáticamente.





