
En julio entrevisté al psicólogo Ramón Soler en una larga conversación en la que abordamos el tema tan vital de la violencia hacia la infancia, desde sus manifestaciones más extremas hasta las más sutiles y menos visibles como son los desprecios, insultos, castigos y abandono emocional. He querido volver a entrevistarlo para profundizar en el tema y ofrecer a nuestros lectores herramientas para lograrlo.
Y digo vital pues en esto creo que va a radicar la posibilidad real de un avance social, quizá hasta del futuro del ser humano, en cambiar la crianza y desterrar cualquier forma de violencia hacia los niños para que puedan crecer sanos emocionalmente, pacíficos y responsables, empáticos con el que sufre y colaboradores, más que competitivos.
He querido comenzar esta segunda conversación volviendo a los adultos y a las razones por las que pegan a sus hijos. Entendiendo las causas de la violencia podremos evitarlas. Aprender a educar sin maltratar de ninguna manera es posible y Ramón nos da, en esta entrevista, algunas claves para lograrlo.
¿Se pega por el bien del niño o hay otras razones ocultas que los propios padres ignoran?
El círculo de la violencia empieza cuando un niño es maltratado. Ese maltrato puede ser de distinto tipo, azotes, palizas, insultos, vejaciones, pero también abandono y desamparo.








