
Suena insólito oir noticias como éstas, pero la legislación de algunos países lo permite. Es el primer caso de implantación de embriones de una mujer fallecida en un vientre de alquiler, lo que permitió el nacimiento de un bebé dos años después de morir su madre.
Sucedió en Israel, donde tras una larga batalla jurídica, la fiscalía general permitió a un hombre utilizar dos de los embriones congelados años antes de que su mujer, Keren, muriera debido a un cáncer.
Habían intentado sin éxito tener un bebé por inseminación artificial antes de que ella enfermara de un tumor cerebral. El cáncer la obligó a paralizar el tratamiento de fertilidad que había comenzado para tener hijos, pero era su deseo traer un hijo al mundo, aunque falleciera.
Los embriones estaban conservados, por tanto el marido solicitó y consiguió hacer realidad el sueño de su mujer y hacer valer su derecho a ser padre, “ya que el 50 por ciento del material genético es suyo”.









Gracias a los avances de la medicina, poco a poco nos vamos acostumbrando a noticias tan insólitas como ésta. Este miércoles se ha dado a conocer a la prensa que en Japón una mujer ha dado a luz a un niño, con la peculiaridad de que esta mujer tiene 61 años, y que la madre biológica del niño es la hija de la mujer, es decir, la mujer ha dado a luz a su nieto.