
Hace unos días vimos que la nueva Nintendo 3D-S podría no ser perjudicial para los niños, después de que la empresa fabricante dijera que los pequeños podrían correr algún riesgo. Incluso, podría suponer la localización temprana de determinadas patologías difíciles de detectar.
Así lo confirmaba la American Optometric Association, y así lo señalan también diversos especialistas oftalmológicos en España: no existe evidencia científica de que los productos audiovisuales en 3D supongan ningún riesgo.
Recapitulando la polémica, tenemos que en su web japonesa la compañía Nintendo ha recomendado a los futuros pequeños usuarios de la 3D-S que utilicen únicamente el modo tradicional de dos dimensiones, ya que advierten de que
contemplar imágenes en tres dimensiones durante un tiempo prolongado puede provocar efectos adversos en el desarrollo visual de los niños menores de seis años.






Aunque en un principio somos reacios a la idea de que los niños se enganchen a los videojuegos, y hemos comentado muchas veces las desventajas que suponen desde el punto de vista del sedentarismo y el aumento de la obesidad en los niños, no todo tienen que ser contras a la hora de usar de éstas máquinas.
