
En el año 2001 la OMS empezó a recomendar la lactancia materna exclusiva durante seis meses y la suplementación a partir de entonces y hasta al menos los dos años, tras realizar una extensa revisión de diversos estudios científicos. Desde ese momento todos los organismos oficiales en términos de salud se fueron adheriendo a dicha recomendación y ésta se fue extendiendo en todos los países hasta el punto que cualquier persona formada en lactancia tiene claro que lo mejor para un bebé es que tome el pecho de manera exclusiva hasta los seis meses.
Sin embargo ha aparecido estos días un artículo en Inglaterra, concretamente en el British Medical Journal, diciendo que dar el pecho durante seis meses a un bebé podría ser contraproducente para ellos, por ser demasiado tiempo tomando sólo leche materna. Por suerte, según explican, pocos niños han podido verse afectados por dicha práctica porque aún son pocos los bebés que llegan a los seis meses tomando sólo leche materna.
La polémica está servida
A raíz de dicho artículo se ha originado un gran revuelo tanto a nivel institucional como a nivel poblacional. Las madres que amamantan empiezan a dudar, los grupos de lactancia han salido a la defensa de la lactancia exclusiva y los profesionales (entre los que me encuentro) han otorgado al artículo la credibilidad que merece: bien poca. La OMS e incluso UNICEF han salido, obviamente, en defensa de la lactancia materna, hasta el punto que se ha hecho público que algunos autores de dicho estudio podrían tener algún tipo de relación con la industria de alimentación infantil que, evidentemente, estaría muy agradecida de empezar a alimentar a los bebés a los cuatro meses en vez de a los seis, como se recomienda actualmente.
A continuación resumiremos el estudio y mostraremos también cuál ha sido la respuesta de la OMS y UNICEF:







