A principios de año anunciamos la noticia de la nueva ley que obligaba a las farmacéuticas a investigar y desarrollar fármacos específicos para niños, a no administrar ningún medicamento a la población infantil sin haber realizado ensayos clínicos con excepciones de casos indeseables o innecesarios.
Una de las dificultades que se deben encontrar es en el campo de la cardiología, donde afortunadamente los casos pediátricos son escasos y los ensayos se omiten por el riesgo que conllevan.
Así lo comentan también en El Mundo Salud, donde leemos la conclusión de un estudio que ya todos imaginamos, un fármaco que trata la insuficiencia cardiaca en los adultos no ofrece los mismos beneficios al paciente pediátrico.
Realmente es un trabajo difícil realizar ensayos clínicos en niños por varias razones, por eso muchas enfermedades que sufren los niños son tratadas con los mismos medicamentos que se administrarían a un adulto pero en dosis inferiores. Es necesario acabar con esto, pues el desenlace no siempre puede ser el esperado.

