Hace pocos días cogimos mi mujer, los niños y yo un autobús. Aran, el pequeño, iba sentado en la mochilita, invento que suele provocar bastante curiosidad y aprobación en las personas mayores (al menos es lo que solemos encontrarnos).
Como estuvimos un rato esperando a que llegara el autobús, una mujer que estaba sentada en la parada se animó a hablar con nosotros. Nos habló de su hijo y su nuera, que son padres de una niña pequeña, nos explicó sus trabajos, cositas de sus vidas y un poco el “cómo lo hacen ellos”.
Por deferencia, y porque nos preguntaba, le respondimos que Miriam, mi mujer, cuida de los niños actualmente (bueno, Jon ya va al colegio) y que no trabaja, precisamente, para cuidar de ellos, estar con ellos y disfrutar de ellos ahora que son pequeños. Al explicarle esto la mujer sonrió y dijo: “Ah, pues si la mamá no trabaja es porque el papá gana mucho”.










