
La recomendación generalizada es esperar al menos un año para volver a buscar un embarazo después de un parto, y por lo menos año y medio en caso de cesárea. Un intervalo menor está relacionado a un mayor riesgo de complicaciones en el siguiente embarazo como parto prematuro y crecimiento intrauterino retardado. Ahora conocemos un riesgo añadido. Según una investigación realizada en California esperar poco tiempo entre embarazos podría aumentar el riesgo de autismo en el niño.
Se analizaron los registros de 660 mil nacimientos de segundos hijos y pudieron determinar que los niños concebidos en el plazo de un año desde el nacimiento del primer hijo eran más de tres veces más propensos a tener autismo que los niños concebidos con más de tres años de diferencia.
Por su parte, los niños concebidos entre los 12 y los 23 meses siguientes tenían un riesgo dos veces mayor de desarrollar autismo, mientras que los concebidos entre los 24 y los 35 meses presentaron un 26 por ciento más de riesgo que los nacidos a partir de los 36 meses.






Un estudio realizado entre más de 11 millones de casos ha revelado que para tener un bebé saludable hay que esperar un mínimo de 18 meses entre parto y parto, pero no más de cinco años.
El embarazo causa bastantes cambios en la anatomía de la mujer y en sus funciones, estos cambios repercuten sobre la biología del cuerpo. Este se modifica adecuadamente para las necesidades del crecimiento del bebé, al mismo tiempo se van preparando también todos los procesos que serán necesarios posteriormente, para el parto y la lactancia del bebé.