Eugenia Arana Ascoy, directora del Colegio de Educación Básica Inclusiva para Sordos Ludwing Van Beethoven, en Lima (Perú), realizó un llamado hace un par de meses a los canales de televisión. El objetivo: incluir la lengua de signos en los dibujos animados y películas infantiles.
Entre las razones que se expusieron se encontraba una en la que se daba a conocer que los niños se deprimen al ver la televisión y no poder disfrutar de la programación destinada al público infantil.
Se intenta defender que los niños sordos también tienen derecho a ver los dibujos animados que ven los niños que no tienen ningún tipo de déficit auditivo, y para ello, se intenta que se incluya la lengua de signos.
Es un tema que también tiene que ver con la inclusión de los niños sordos dentro de la sociedad, ya que no se percibe que estos niño reciban el mismo trato que otros niños.
Está comprobado que la televisión influye en el lenguaje de los niños, reduciendo la comunicación entre padres e hijos. Esto tiene consecuencias negativas en el desarrollo del lenguaje en los niños.
No es raro que lleguen a las consultas de logopedas familias cuyos niños de dos o tres años no hablan, llegando a pensar en algún problema del desarrollo de la comunicación, compatible con el espectro autista. No obstante, suelen ser niños que presentan un retraso del lenguaje.
Al buscar los posibles factores causales de dicho retraso, nos encontramos con una explicación bastante factible: un gran número de niños de esas características han pasado los primeros dos o tres años de vida viendo la televisión.
Aumenta la familia del personaje animado más querido de la tele, ese niño con amiguitos pero sin papás por fin va a tener un familiar con quien compartir sus aventuras. No sabemos de dónde saldrá, pero Pocoyó va a tener una hermanita que aparecerá próximamente en la serie de dibujos.
La productora de sus aventuras, Zinkia, ha adelantado que el personaje tendrá una hermana, aunque aún es muy pequeña y tímida para salir en pantalla.
Se sigue trabajando en el desarrollo de contenidos sobre Pocoyó, que parecía que no daba para más (ya han aparecido hasta marcianos para dar vidilla a la serie), pero entre todos los productos relacionados, la web de Pocoyó y su presencia en redes sociales este personaje se hace omnipresente.
Ayer os mostramos el anuncio de Volkswagen con un pequeño Darth Vader tratando de descubrir sus habilidades. Hoy os mostramos otro que ha aparecido recientemente con un mini Thor que emula de manera casi exacta las andanzas del primero, pero con resultados muy diferentes.
De igual modo que el pequeño Jedi, Thor aparece en el anuncio en situaciones diversas y en diferentes localizaciones, tratando de hacer uso de sus poderes a “golpe” de martillo.
Recibe también su bocadillo de pan de molde y todo se desencadena también cuando el padre llega a casa con su coche. La diferencia entre ambos radica en que el primer anuncio trata de mostrar al público lo bonito que es un vehículo y en el segundo el vehículo tiene un papel secundario, ya que lo que se quiere mostrar es que Thor “es mucho Thor” (con esto ya podéis imaginar qué sucede).
El anuncio no es nuevo y es posible que ya lo hayáis visto, pero lo he querido mostrar en Bebés y más porque lo he vuelto a ver y me ha vuelto a hacer la misma gracia que cuando lo vi ahora hará dos meses.
Se trata de un anuncio de Volkswagen con el que anuncian el nuevo Passat, protagonizado por un niño disfrazado de Darth Vader que intenta de todas las maneras hacer uso del poder la fuerza, cual Jedi, como si por el hecho de haberse vestido del malvado protagonista de Star Wars le hiciera tener dichos poderes.
Al final del anuncio, tras muchos intentos (y con bocadillo de pan de molde incluido), el padre provoca la magia y hace creer a mini Darth Vader que realmente tiene poderes con la simple pulsación del mando de cierre del coche.
Seguramente, los que tienen televisión habrán podido ver el anuncio de “40 días en la cama“, un programa en el que una pareja decide experimentar y contarnos su vivencia de un ritmo diferente en el existir como forma de acercarnos a un modo de vida más lento, pausado, reflexivo, la vida slow. Y, entre otras muchas cuestiones abordan el movimiento de la maternidad slow.
El programa, que puede ser seguido en directo, ha sido patrocinado por Flex, la marca de colchones que tanto nos dio que hablar con su anuncio de un parto en casa. Y, en mi opinión, han acertado de nuevo con esta campaña.
Camy e Iván, los protagonistas, cada día reciben visitas de diferentes personas que les hablan de la vivencia de la vida slow, y, el día número 16, acudieron para hablarles de maternidad slow Liliana Rivera, maestra de Yoga Dinámico y madre y Virginia Ruipérez, Miembro de la Sociedad Europea de Medicina Naturista Clásica y capacitada por la Facultad de Medicina, y madre.
Ambas invitadas explican las razones que las llevaron a elegir un parto en casa y las enormes ventajas del parto natural, exponiendo que, en los hospitales, se crean ambientes y rutinas que no ayudan para nada a un nacimiento respetuoso y consciente.
Una de las partes más interesantes es en la que Virginia, citando a Casilda Rodrígañez, explica como a lo largo de la historia del patriarcado, se ha intervenido los partos para romper ese momento de vínculo y amor que es el nacimiento, para programar personas sumisas o violentas.
También nos hablan sobre los problemas de fertilidad actuales, que son multicausales, tanto por los tóxicos ambientales como, sobre todo, por el stress en el que vivimos, que se convierte en un eficaz anticonceptivo natural al desequilibrar el sistema hormonal.
Merece la pena ver el documento de “40 días en la cama“, precioso y suave, que transmite una idea fundamental: el embarazo y la maternidad son procesos vitales en los que pararse, disfrutar, no vivir acelerados sino entregados a la experiencia. Una preciosa reivindicación de la maternidad slow. Os animo a verlo y a contarnos lo que os parece.
Melendi es un cantante español con fama de canalla y pendenciero, y no sé si sentará la cabeza, pero ha sido recientemente padre de un niño. “Marco es un canalla” es la canción inédita que Melendi dedica a su bebé y que pudimos escuchar esta semana en el programa de televisión “El hormiguero”.
Me alegro de haber caído en este programa porque la canción (o el fragmento que cantó en directo) me encantó, tiene gracia, es fresca, tierna y con un ritmo muy pegadizo.
Os transcribo la letra de “Marco es un canalla” (con algunas dudas para interpretar la frase del principio y el ataque del picu), que habla de un bebé que ya mostraba su carácter “rebelde” en las ecografías, que nace pisando fuerte, que duerme en la cama de sus padres y que pide teta sin parar.
¿Dejarías que tu hijo fuera protagonista de una campaña publicitaria? Puede ser el sueño de muchos padres y niños, o su peor pesadilla, de pequeños o de mayores.
No creo que haya una respuesta única para todos los casos, pues hay ejemplos tan diferentes como una campaña local de carácter benéfico a una promoción multinacional que requiera tiempo, desplazamientos y suponga un importante beneficio económico. Por no hablar de los distintos formatos y soportes publicitarios.
En cualquier caso, todos tenemos una idea aproximada de si dejaríamos que nuestro hijo protagonizara una campaña publicitaria o no. Estas reflexiones surgen precisamente de los comentarios al post sobre un anuncio protagonizado por un bebé que había causado bastante revuelo…
Hace unos días, el 21 de marzo, se celebraba el Día Mundial del Síndrome de Down, y con ese motivo se puso en marcha “Es de ley”, una nueva campaña para concienciar sobre los derechos de quienes tienen síndrome de Down.
Se trata de una campaña para televisión realizada por Down España en colaboración con Obra Social Caja Madrid, basada en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, para concienciar a la sociedad sobre este tema.
La campaña “Es de Ley” está compuesta de tres interesantes anuncios, de treinta segundos cada uno, en la que se abordan tres derechos fundamentales de las personas:
Derecho al trabajo, en el que vemos cómo un trabajador pide al jefe de recursos humanos que contrate de manera definitiva a María, replicándole que lo que no es rentable es dejarla marchar.
La publicidad es un ámbito apasionante en el que se refleja nuestra sociedad. Unas veces lo hará con más acierto, otras con menos, y lo que a unos nos pueden parecer buenos spots para otros pasarán desapercibidos. Creo que entre los primeros se puede situar este emotivo anuncio que comentamos hoy y que habla de lo que de verdad importa en la vida.
Un anuncio dirigido a hombres padres de familia, por lo que él será el conductor protagonista. Aunque en las imágenes el protagonismo claramente lo llevan los hijos, un grupo de niñas que hablan en el parque, a la salida de clase de equitación, de lo que a ellas les parece importante, que no es sino reflejo de lo que en su casa es importante, aunque también de lo que a ellas les emociona.
Algunas frases las escuchamos completas (“Mi papá me va a comprar un caballo”), otras tan sólo a fragmentos, pero tan significativos como “Mi papá tiene”, “jefe de todos”, “el más grande”, “un barco”... Hasta que una de las niñas, que parece no saber qué decir muy bien (“Mi papá...”), ve llegar a su padre (en el flamante coche, claro) para recogerla y dice orgullosa “... me viene a buscar”.