
Eden Wood tiene solo seis años y ya ha ganado 300 concursos de belleza en EEUU. No es que haya seguido la carrera de esta pequeña, es que estos días ha saltado a los medios porque abandona el mundo de las pasarelas infantiles para convertirse en una estrella de Hollywood.
Lo primero que se me ocurre al ver a la pequeña es “qué miedo da”. No sé si parece una muñeca viviente, una niña retocada (operada, vamos) o una adulta con facciones de cera, muñequizada. Pero no sólo da miedo su aspecto. Su curriculum deja sin aliento: “nacida para deslumbrar”, podría resumirse su trayectoria.
Su madre, Micki Wood, está convencida de que la niña se convertirá en toda una estrella, y pretende crear un imperio en torno a Eden, con productos musicales, merchandising, muñecas e incluso un libro de memorias… ¡a los seis años! (“De la cuna a la corona”, se titulará).
Las tiaras, los cabellos enlacados, el maquillaje estilo “pintada como una puerta”, las pestañas postizas y los tacones son características de estas estrellas infantiles que posan con total naturalidad (o no, según se vea) ante las cámaras, con sonrisas estudiadas y saludos de princesas. Pensándolo bien, nada naturales, la verdad.









