
Así como la obesidad infantil tiene consecuencias en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y endocrinas, también provoca mayores lesiones de piernas, tobillos y pies en los niños que la padecen.
El sobrepeso que tiene que soportar el cuerpo de estos niños los hace más vulnerables a lastimarse al caminar o correr que los niños más delgados, quienes por su parte son más propensos a sufrir golpes en la cabeza.
Además de que los niños obesos tienen mayores posibilidades de sufrir lesiones en los miembros inferiores, éstas tienden a ser más dolorosas y discapacitantes, y su recuperación es más lenta.








