Hasta hoy conocemos dos formas certeras de determinar si el bebé por nacer pudiera tener algún defecto cromosómico como por ejemplo el síndrome de Down.
Una es la amniocentesis y la otra el muestreo de vellosidades coriónicas. Ambas son pruebas invasivas pues para realizarlas se debe “invadir” el hábitat del bebé, lo cual implica un pequeño riesgo de aborto.
Pero hay una nueva esperanza para las futuras madres. Un test que podría determinar un diagnóstico de forma no invasiva.
La nueva prueba, que está siendo desarrollada por científicos estadounidenses, podrá determinar si el bebé posee alguna anomalía cromosómica a través de una muestra de sangre de la madre.
El estudio preliminar realizado con sesenta mujeres embarazadas fue publicado por la famosa publicación médica The Lancet y parece muy prometedor, aunque alertan que podría arrojar falsos positivos y falsos negativos.


Se trata de un libro con ese nombre que forma parte de la colección Libros para hablar de
Las pruebas con ecografía de alta resolución determinan el riesgo de padecer Síndrome de Down. Estas pruebas presentan una alta fiabilidad, y se realizan a los 3 meses de la gestación.