
Al iniciarse en la alimentación complementaria, a partir de los seis meses, el bebé empieza a adquirir preferencia por ciertos alimentos, por eso es muy importante cuidar la cantidad de sal que consumen. Según una reciente investigación, los primeros alimentos del bebé parecen afectar su gusto futuro por la sal.
El organismo del bebé no es capaz de procesar el exceso de sal y también condiciona su salud a largo plazo.
Según el estudio, ofrecer al bebé alimentos procesados antes de los seis meses, como cereales, pan, galletas y potitos, que muchas veces contienen sal añadida, influye sobre la preferencia por el sabor salado.



La alimentación que tengan nuestros hijos condicionará su salud y su estilo de vida cuando sean adultos, recientemente se celebró el V Congreso Nacional de la Sociedad Española de Nutrición Básica y Aplicada, y entre algunas de las conclusiones obtenidas, se destaca especialmente la necesidad de alimentar adecuadamente a los niños, implantándoles hábitos alimenticios saludables que permitirán que cuando se encuentren en edad adulta disfruten de un estado de salud óptimo gracias a la prevención realizada desde la infancia frente a diversas enfermedades.