Las noticias insólitas a veces asustan, pero cuando terminan bien como esta nos ofrecen una oportunidad para reflexionar seriamente sobre las situaciones en las que un niño pequeñito puede meterse en un momento de descuido y aprender a no bajar la guardia nunca con ellos. En este caso, os cuento la aventura de un niño de dos años que se metió dentro de una máquina de caramelos y se pasó dento casi una hora.
Su madre estaba cenando en un restaurante, en una ciudad de Australia, cuando perdió de vista al travieso pequeño. Lo descubrieron metido dentro de una máquina de caramelos y allí estaba, jugando y saludando a la gente, tan contento.
Se supone que se colaría por el agujero por donde se reponen los dulces pero para sacarlo fue necesario tomar medidas y llamar a un cerrajero.


