
Las mujeres embarazadas deben hidratarse bien y beber a menudo, pero hay que escoger bebidas saludables. El consumo habitual de refrescos carbonatados y con edulcorantes artificiales podrían ser perjudiciales durante el embarazo por la posibilidad de que se desencadene un parto prematuro.
Así se desprende de un estudio realizado por el Statens Serum Institute de Dinamarca, y como precaución la Danish Society of Obstetrics and Gynaecology ha recomendado a las embarazadas abstenerse o al menos reducir el consumo de estas bebidas hasta que se alcancen resultados concluyentes.
Este riesgo de parto prematuro se suma a otros efectos perjudiciales como los derivados del exceso de azúcar como obesidad, hipertensión…



