
Ayer hemos dado un noticia falsa a modo de broma por el Día de los Inocentes. Hablaba del embarazo psicológico, y si bien la noticia no era cierta (aunque muchos han dudado viendo cómo está el patio), se puede tener un embarazo psicológico.
Es un fenómeno poco habitual que afecta a mujeres con un deseo exagerado de ser madres. El sueño desmedido por convertirse en madre puede volverse una obsesión y desencadenar en ellas síntomas propios de un embarazo normal, como cambios en los pechos, aumento del volumen de la barriga, e incluso náuseas y dolores de espalda.
Un embarazo psicológico, también llamado utópico, imaginario, Síndrome de Rapunzel o pseudociesis, se da cuando la mujer cree estar embarazada pero en realidad no lo está. Es una respuesta orgánica, pues las hormonas se ponen un funcionamiento como si fuera un embarazo normal, ante un estado irreal.
Es uno de los llamados trastornos somatomorfos (“soma”=cuerpo en griego), en los que el cuerpo expresa con diferentes manifestaciones los problemas, preocupaciones y obsesiones de la mente.


Un asunto que les preocupa muchísimo a los padres cuando están esperando un bebé, como es lógico, es asegurarse que está sano y que no sufre ninguna enfermedad ni deformidad.
Todo lo que sea para controlar que el bebé se encuentra bien dentro del útero, bienvenido sea.
A todas las mujeres que estén planteándose la posibilidad de practicarse