
Nos lo comentaba Armando hace unas semanas, y hemos querido profundizar en las implicaciones de esta noticia que nos lleva al otro lado del mundo con un hecho que bien podría darse en otros lugares en el futuro.
Ante el fenómeno de la antivacunación y la amenaza que supone para todos, con el repunte de enfermedades que estaban controladas en nuestro contexto, hay gobiernos que se han decidido a actuar allí donde más duele: al bolsillo de las personas. Las personas que no vacunan a sus hijos no tendrán derecho a determinados beneficios fiscales en Australia a partir de este año.
Se trata de un castigo fiscal que tal vez haga pensarse a más de uno si no vacunar a sus hijos, aunque en este caso vaya en contra de la supuesta libertad de vacunación. Vamos, seguirá siendo libre no vacunar, pero habrá un perjuicio económico. En cierto modo tiene sentido, pues los casos de niños no vacunados que contagian a otros suponen un gasto económico “extra” en sanidad que de otra manera no tendría lugar.








