
Es conocido que la exposición durante la niñez a determinados agentes contaminantes, como es el plomo, puede propiciar un descenso en el índice de inteligencia en los niños. En un nuevo estudio se da a conocer que el desarrollo intelectual y emocional de los niños pequeños puede verse perjudicado por la presencia de plomo en la sangre aún en niveles por debajo del umbral aceptado como seguro.
La presencia de plomo en la sangre desde la infancia temprana estuvo asociada a menor rendimiento académico, mala conducta e hiperactividad a los 7 y 8 años de edad.
Los investigadores observaron muestras de sangre de alrededor de 500 chicos. Cuanto mayor era la cantidad de plomo en la sangre a los 30 meses de edad, menores eran los logros a nivel de lectura, escritura y deletreo en los niños. La mala conducta y la hiperactividad también fueron comunes en los niños que tenían niveles más elevados de plomo en la primera infancia.



