
Es innegable que los belenes causan una gran atracción entre los pequeños. Nada más montarlo, las manitas se les van directamente a tocar las figuras. Es un imán para los niños pequeños, especialmente si están en la etapa de gateo, explorar, descubrir y tocar.
Desde luego ellos no son conscientes del simbolismo que representa ese montón personajes, pero lo ven como un juguete muy tentador. Para ellos es más bien “Qué suerte que papá y mamá me han puesto estos muñequitos para jugar”. En muchas casas con niños pequeños se renuncia a montar el belén precisamente por evitar que acabe hecho trizas, por eso los belenes de juguete son una ingeniosa alternativa.
Os enseñaré cuatro modelos de belenes, los que más me han gustado, con los que sí se puede jugar.





Al igual que nuestra compañera 