
Una de las razones de por qué los ginecólogos son ginecólogos y no adivinos es que a la hora de hacer predicciones suelen acertar bastante poco.
No es culpa suya, no es fácil saber cuándo va a parir una mujer y por eso siempre digo que la fecha probable de parto debería llamarse la fecha improbable de parto. Tampoco es fácil saber cuánto va a pesar un niño, porque ellos lo único que hacen es medir la circunferencia del abdomen, la de la cabeza y el tamaño del fémur, prediciendo así cuánto va a pesar el bebé.
Hace no mucho explicamos que nació un bebé de 7,450 kg de peso cuyo ginecólogo había pronosticado que nacería pesando 5,4 kilos. Se equivocó de “sólo” 2 kg, así que os pregunto: ¿Acertó el ginecólogo con el peso al hacer la última ecografía?









