
Se acerca el frío y con él llegan las enfermedades que más suelen afectar a los niños. Las consultas de pediatría se llenan hasta los topes, los pediatras no dan a basto, los niños salen medicados para una enfermedad que quizás vuelvan a padecer pasadas pocas semanas y todo esto ocurre porque la gente aún no se ha enterado de que la homeopatía llegó al mundo para hacer que los niños estuvieran sanos todo el año.
Hablo irónicamente, como es lógico, porque se ha publicado recientemente el libro “¡Funciona!: Niños sanos todo el año”, que si lo leyeran los políticos catalanes, que como sabréis están ahogando la sanidad pública a base de recortes, peor aún andarían los profesionales sanitarios de Cataluña (si con la homeopatía los niños están sanos todo el año, quitamos a todos los pediatras y que los padres se lean este libro).
Se trata de una guía práctica de consulta para padres, para que traten a sus hijos de afecciones típicas como mucosidad en la nariz, tos provocada por haber estado en un ambiente frío, vómitos o diarreas, malestar gástrico después de un exceso alimentario, picaduras de mosquito, etc. Vamos, lo que yo llamo dar remedios para cosas que se curan solas. Algo así como “esto con homeopatía se cura en una semana y si no te tomas nada en siete días”.









