
Hemos visto como se manifiesta el acoso escolar: golpes, aislamiento, burlas, humillaciones y amenazas y también os hemos ofrecido algunos consejos para poder detectarlo.
Sin embargo, la prevención es un punto clave a la hora de afrontar este problema escolar y precisamente es donde los padres más podemos hacer, tanto ayudando a nuestros hijos a no convertirse en víctimas como poniendo las bases educativas para nunca sean ellos mismos agresores u observadores pasivos de la violencia escolar.
Podemos ayudar a nuestros hijos a no convertirse en víctimas
El primer paso para ayudar a nuestros hijos a no convertirse en víctimas, que podemos construir desde su nacimiento, es reforzar su autoestima. Hacerles saber de palabra y obra que nadie, nadie, tiene derecho a humillarlos, pegarles o atacarlos emocionalmente, y por supuesto, no hacerlo tampoco nosotros.
Estar presentes en su inicio en la vida social y siempre estar atentos para ayudarles a solucionar conflictos desde el diálogo o intervenir si alguien les acosa o hace daño. Si nuestros hijos confian en ellos mismos y en nosotros podrán tener herramientas para detectar conductas inadecuadas hacia ellos y contárnolas inmediatamente.









