
El tabaco no sólo es nocivo para la persona que fuma, sino también para quienes estan a su alrededor y muy especialmente para los bebés, que son más sensibles a los efectos tóxicos. Un estudio acaba de revelar que dormir con padres fumadores triplica el nivel de nicotina en el bebé.
Los recién nacidos que duermen con sus padres sufren lo que se conoce como humo de tercera mano. Las partículas tóxicas del tabaco se impregnan en la ropa, en la piel y en el pelo de los padres y transmiten sus efectos nocivos contagiando al bebé.
El tabaquismo de los padres está asociado a un mayor riesgo de infecciones, de enfermedades respiratorias como el asma y de tensión, así como de elevar la presencia de agentes cancerígenos en los niños. También eleva considerablemente el riesgo de muerte súbita del lactante. Por todo ello, que no es poco, creen (y también creo) que debería ser considerado como un problema de salud pública importante.










