
Los piercings o perforaciones para pendientes son cada vez más habituales en nuestra sociedad, aunque se trate de ua costumbre antiquísima. Orejas, cejas, labios, nariz, ombligos y otros lugares menos visibles son los lugares escogidos para ellos. Pero, ¿qué pasa con un piercing en el ombligo de la embarazada?
Ya vimos que la barriga durante el embarazo puede tener mucha formas, pero lo que es común a todas las tripas es que aumentan de tamaño. Ese crecimiento hace que la piel se estire, y si el piercing es pequeño puede tirar de la piel.
Probablemente por la propia incomodidad que la mujer sienta al notar tirante la piel, decida quitarse el piercing. Cambiarlo por otro más grande, o utilizar sistemas específicos de piercings para embarazadas con extensores, podría ser una solución. No podemos pretender llevar un piercing de un centímetro en el ombligo cuando éste se ha agrandado y mide dos.
No obstante, hay que tener en cuenta otras consideraciones acerca de los piercings en el ombligo durante el embarazo.



