
Juan José, un padre decidido a mover cielo y tierra por una causa que considera justa, está saliendo en los medios para pedir que se reforme la ley para poder enterrar a su hijo no nacido.
La ley otorga este derecho a los bebés nonatos con más de 180 días (6 meses) de gestación, sin embargo su mujer ha sufrido un aborto espontáneo en su casa antes de ese plazo, a los 71 días (10 semanas) de gestación.
Desconociendo la trama legal, al tener el feto en sus manos el padre decidió conservarlo en formol hasta enterarse de qué hacer con él. Pero se ha encuentrado con un vacío legal que impide darle sepultura a su hijo a quien han llamado Miguel.








La muerte intrauterina de un bebé es algo muy doloroso, algo en lo que no queremos pensar pero que sucede. Ante esta circunstancia los hospitales deberían estar preparados para dar la mejor atención posible a los padres.