¿Impresionante, verdad? Esa es la conclusión a la que han llegado los expertos después de hacer un crash-test para comprobar las consecuencias de llevar a los niños sin un sistema de retención adecuado.
Se ha realizado en el marco de la presentación de la nueva campaña nacional “La seguridad es un viaje que se inicia desde niño” lanzada por Chicco y RACE para formar y concienciar a los padres sobre las medidas que deben tomarse para garantizar la seguridad de los niños durante todos los desplazamientos.
Para causar impacto en los padres (y en mí sí que lo ha causado), nada mejor que las evidencias. En caso de un choque a 64 km/h, un bebé en el coche sin protección recibe el mismo impacto que una caída desde un tercer piso.
Por más que creamos que lo controlamos, es imposible retener a un bebé en brazos en caso de choque. En la prueba que se hizo con un Dummy (un muñeco que se utiliza para este tipo de tests), éste dió primero varios impactos contra el salpicadero para acabar rompiendo el parabrisas con la espalda. Sufrió daños graves que tendrían consecuencias mortales en un niño recién nacido.









