No educar es imposible

Pues lo dicho en el título, que no es posible no educar. Parece que tengamos la impresión de que hay momentos en los que prestamos atención a nuestros hijos y les estamos educando y hay otros en los que no nos hacen caso.
Lo que diferencia a estos momentos no es que los niños aprendan o no de nosotros, sino que nosotros somos conscientes de que nos están observando y escuchando. La cuestión es que los niños siempre escuchan y observan y nuestro modelo será nuestra mejor enseñanza.
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