
El Informe Mintel Internacional indica que el 20% de la recaudación del mercado del lujo tiene como destino final los hijos. Burberry, D&G, Ralph Lauren, Diesel, Roberto Cavalli, DKNY, Moschino… todos estos y muchos más son capaces de vestir a nuestros hijos a la última, pero claro, a unos precios innombrables. Vamos, quienes compren este vestuario a sus hijos deberían renunciar a las ayudas que concede el Gobierno y cederlas a quien más las necesite.
Los catálogos de revistas como Vogue ya disponen de versiones infantiles, en ellas se puede apreciar que el vestuario infantil de esta pequeña élite es como el de sus mamás y sus papás pero en miniatura, “ni rosas ni azules, ni lazos ni puntillas, nada de ropa de fácil lavado y planchado, hay que ser fiel a la marca”.
Pepa Ortiz, directora de la Feria Internacional de Moda Infantil y Juvenil de Valencia, afirma que se tiene en cuenta a quién va dirigida la colección, que crean prendas cómodas y resistentes para los niños. Sólo faltaría… Pero la culpa es de los padres y también del marketing, y de los complejos, y del querer dar lo mejor (que e