Me parece increíble pero hoy mi bebé cumple un añito.
Sí, es 11-S. Y aunque tuve oportunidad de que naciera otro día porque fue un parto programado, preferí dejarlo. Así será difícil que la gente olvide su cumpleaños, pensé.
Además, poco me importa lo que haya pasado en el mundo un 11-S (sin ánimo de ofender). Para mí es una fecha especial porque es el cumpleaños de mi hija y punto.
Dicho esto, pasemos a hablar del regalo.
El primer cumpleaños es un evento único, por lo tanto el regalo también tiene que ser inolvidable. Por más que el bebé se entere de la misa la mitad, o nada, si elegimos el regalo adecuado puede que recuerde durante toda su vida el juguete que recibió al cumplir un año.
En ese menester estoy, en el dilema de qué comprarle. Tiene que ser algo afín a sus gustos, que sea apropiado para su etapa de desarrollo, y sobre todo que le haga ilusión, porque no sirve de nada que cumpla los primeros requisitos si acaba aparcado en un rincón de la casa.

No te vayas mamá, no te olvides de mi, adiós mamá… Más de uno de mi generación recuerda está cancioncita que nos arrancaba las lágrimas frente al televisor.
Con 10 meses cumpidos y habiendo superado 
Me parece increíble, pero Victoria ha cumplido ya los ocho meses. Como es típico a esta altura, está atravesando una etapa muy dependiente.
Es inevitable comparar con su hermana mayor cada acontecimiento nuevo en la vida de mi bebé.
Pasada, afortunadamente, la etapa de
Me parece que fue ayer pero ya pasaron seis meses desde que
Mi hija, la más pequeña es de libro. Ha hecho cada cosa a la edad que los libros sobre bebés dicen que ocurrirán.
Lo que hace un tiempo eran apenas balbuceos, hoy se han convertido en pequeños discursos.