
Cada vez más investigaciones confirman que el contacto piel con piel entre la madre y el prematuro es una de las claves para mejorar su desarrollo en menos tiempo.
El método canguro promueve ese contacto directo gracias a que el bebé es colocado en el pecho de la madre (como si fuera un pequeño canguro) beneficiándolo en todos los aspectos. Ayuda al bebé a regular su temperatura, favorece el ritmo cardíaco, reduce el estrés, fortalece el contacto íntimo entre madre e hijo y favorece la lactancia materna, muy importante para el desarrollo mental del prematuro.
Un nuevo estudio realizado en Montreal publicado en la revista BioMed Central Pediatrics demostró que el contacto piel con piel es también eficaz a la hora de reducir el dolor en los prematuros provocado por los procedimientos médicos que se les realizan.
En cuidados intensivos los bebés están conectados a aparatos, los pinchan con agujas y están sometidos a todo tipo de pruebas, sin duda una de las cosas más angustiantes para los padres.
El experimento consistió en dividir a los prematuros en dos grupos. En uno los bebés permanecían en el pecho de sus madres y en el otro, en incubadoras.




