Cuando somos padres nos damos cuenta, de repente, de la existencia de cientos de máquinas recreativas infantiles dispuestas en la calle cada 50 o 100 metros en las puertas de diversos negocios.
Siempre han estado ahí, pero es cuando tu hijo se monta en una tras otra cuando te das cuenta de que el camino elegido no es el mejor si ese día tienes un poco de prisa.
Al principio no hay demasiado problema si el tiempo no apremia, sin embargo cuando se dan cuenta de que, con una moneda de un euro, el coche, conejo, camión de bomberos, caballo,… se mueve y hace ruido, empiezan a pedir una moneda en cada aparato.
En mis cuatro años de experiencia como padre paciente junto a los recreativos infantiles he visto técnicas muy variopintas para evitar dejarte el sueldo en tres paseos por la calle. Es por eso que hoy explicaré qué hacer y qué no hacer cuando no quieres meter una moneda en los recreativos infantiles.

