
Aunque con un fin de semana de retraso, no me gustaría dejar pasar la ocasión de recordar que el pasado 5 de junio se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente. Una de las cuestiones que como ciudadana y especialmente como madre me preocupa es la fragilidad de nuestro entorno, y me gustaría transmitirle a mis hijas la importancia de su cuidado y respeto.
La viñeta que precede estas líneas da cuenta de un imaginario futuro en el que ya somos abuelos y somos testigos de cómo se puede deteriorar nuestro entorno. Los niños no conocen un mundo en el que nos podíamos bañar en el mar o no había que llevar máscaras para respirar aire puro.
Esperemos que esta visión apocalíptica nunca llegue a producirse, pero seguro que hace siglos las personas que habitaban este planeta ni podían imaginar hechos que lamentablemente sí se están produciendo, como la contaminación masiva, la falta de agua, el calentamiento global…






