
Muchos de nosotros repetimos las pautas de crianza que recibimos de nuestros padres. Seguros de que lo hicieron lo mejor que supieron no nos atrevemos a enfrentar la idea de que podemos hacerlo de otro modo. Pero es posible hacerlo y la herramienta que nos ofrece la comunicación en positivo puede ayudarnos.
Cambiar la manera de criar es posible
Si fuimos criados con cachetes o castigos, con palabras duras o despectivas, con desapego, no conocemos otro modo de criar. Incluso el entorno nos dice que los niños se malcrían si no se es firme y se les pone en su sitio desde chiquitines, dejándolos llorar o no atendiéndolos si nos piden ser tomados en brazos.
También nos dicen muchos de nuestros conocidos que no pasa nada si les damos un cachete o un pescozón, que a ellos se los dieron y no salieron tan mal. Tampoco nosotros salimos tan mal, pensamos.
Pero nuestros hijos no tienen que recibir golpes de quienes los amamos tanto, no es necesario. Y tampoco necesitan que sus deseos de abrazos, mimos, besos y compañía sean frustrados, sino que precisamente, como necesidades que son, en importante atenderlas.










