
Cada vez es más habitual conocer casos de bebés y niños por los que nadie ponía la mano en el fuego a la hora de predecir su supervivencia que demuestran que a veces la lógica se equivoca. No es que cada vez haya más casos, yo diría que siempre los ha habido, la diferencia es que ahora nos enteramos hasta de los que suceden a miles de kilómetros de aquí, como éste que os comento hoy, de un niño de Pennsylvania.
Se trata de Ryan Marquiss, un niño que tiene ya tres años de edad pese a haber nacido con parte de su corazón fuera de la cavidad torácica. Este fenómeno, que se conoce como ectopia cordis, es una malformación que hace que el corazón esté mal posicionado, llegando a sobresalir a través del pecho, aunque cubierto por una fina membrana que lo “protege”.
Esto hace que, o al menos así sucedió en el caso de Ryan, sólo funcionara correctamente la parte izquierda del corazón, no siendo funcional la derecha. Como el corazón es un órgano completo que necesita de ambas partes para funcionar correctamente, los médicos explicaron a los padres que las posibilidades de sobrevivir eran mínimas.










