
Hay una creencia bastante arraigada de que las embarazadas son más proclives a parir en los días en que hay cambios de fase lunar. Se han realizado varias investigaciones al respecto pero casi todas coinciden en que la luna no influye en el parto.
Se cree que así como las fases de la luna tienen influencia sobre las mareas por el efecto de gravedad, también tiene efecto sobre los humanos, que estamos compuestos principalmente por agua, y cómo no sobre los partos ya que el bebé por nacer habita en un medio acuoso, el líquido aminiótico.
La evidencia científica señala que los partos en los días de cambio de luna se atribuyen a una casualidad, a que esos días también nacen niños, y no especialmente a que la rotura de membranas hayan sido influenciadas especialmente por el satélite.
A pesar de ello, un 65% de los españoles sigue creyendo que hay más nacimientos con luna llena frente a un 35% que cree que la luna llena no está relacionada con los partos.


