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		<title>Magazine - limites</title>
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Embarazo, Bebés y más. Consejos e información para los que son o van ser padres.		</description>
		<pubDate>2012-02-15 17:53:30</pubDate>

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      <title><![CDATA[Los peligros de la sobreprotección a nuestros hijos]]></title>
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      <pubDate>Wed, 15 Jun 2011 06:11:05 +0000</pubDate>

      <author>Iván Amado</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image35676" alt=Sobreprotección src="http://img.bebesymas.com/2011/06/4889953588_1fa6e85f50_z.jpg" /></p>

	<p>Como padres, obviamente nos preocupamos porque nuestros pequeños no tengan muchas complicaciones a lo largo de su vida, pero debemos prestar especial atención a <strong>los problemas de la sobreprotección en nuestros hijos</strong>, ya que ésta interfiere de una forma muy importante en el desarrollo infantil.</p>

	<p>Pongámonos en situación: nuestro hijo o hija está jugando tranquilamente en el parque con su juguete favorito. Está inmersa en su fantasia cuando, de pronto, un niño que también estaba jugando por ahí se acerca a ella y sin decirle nada le quita el juguete, además de empujarle y haciéndole llorar. Nosotros hemos presenciado este acto de &#8220;vandalismo&#8221; infantil, e indignados nos levantamos en dirección al niño, le quitamos el juguete y se lo devolvemos a nuestro pequeño.</p>

	<p>Conclusión: hemos resuelto satisfactoriamente el problema, pero ¿qué ocurre con nuestro hijo o hija? Simplemente se ha limitado a observar, y cuando vuelva a ocurrir una situación similar en la que no estemos presentes, muy problablemente no sabrá cómo resolver el conflicto.<!--more--></p>

	<p>Es verdad que los niños nacen muy indefensos y necesitan del amor de sus padres para desarrollarse como persona, pero <strong>crecer implica la consecución de diversos logros acordes a la edad</strong>, tales como conquistar su autonomía, desarrollar estrategias para resolver conflictos y dificultades, tolerar la frustración o tomar decisiones y aceptar sus consecuencias.</p>

	<p>Aunque estas cuestiones parecen una obviedad, en ocasiones nos encontramos con niños de cinco y seis años que siguen tomando biberón o que sus madres les visten todas las mañanas para ir al cole. No hay que olvidar que se trata de niños de cinco años, no bebés de cinco años.</p>

	<p>Algunas justificaciones que se dan cuando se pregunta por esa forma de actuar tan sobreprotectora son, entre otras muchas, que se hace por comodidad o que no se tiene tiempo. Pueden existir cientos de razones, pero la verdad es que a nuestro hijo o hija no le estamos haciendo ningún gran favor cuando actuamos de esta forma. </p>

	<p><strong>La protección en exceso hace que los niños se vuelvan extremadamente dependientes del adulto</strong>, poco seguros en sus actos, con dificultades para enfrentarse a situaciones complejas. A esto hay que sumarle que, de repente en la adolescencia se le exige que madure como por arte de magia, que se responsabilice de sus tareas, además de informale de sus derechos y obligaciones. </p>

	<p>No podemos pretender que todo lo que no ha aprendido en sus primeros años de vida, lo aprenda ahora de repente; es un aprendizaje que se da desde el nacimiento y, aunque nuestros hijos no vienen con un manual de instrucciones bajo el brazo, la forma que tenemos los padres de ayudarles a superar los problemas es dejándoles que se enfrente a ellos desde pequeños.</p>

	<p>Debemos hacerle sentir que creemos en él, que él puede hacer cosas cada vez más difíciles sin nuestra ayuda (subir a un tobogán más alto, comer el solo aunque se manche&#8230;). Y si se equivoca, ya sabeis lo que dicen: &#8220;se aprende más de las derrotas que de las victorias&#8221;. <strong>Hay que ayudar al niño a que asuma que no todo es cuándo y cómo él quiere</strong>.</p>

	<p>La forma de ayudar a nuestro niño a desarrollarse es transmitirle cariño, confianza en sus posibilidades y comprensión ante las dificultades, así como plantear unos límites claros y lógicos. Le acompañaremos en su búsqueda de estrategias que le ayuden a solucionar las dificultades que pueda encontrarse. Así, de este modo, no le resolveremos ni le chivaremos la solución a los problemas; en su lugar, le preguntaremos qué es lo que puede hacer.</p>

	<p>Por último, es importante saber que <strong>querer mucho a un hijo no implica evitarle todos los sufrimientos</strong>. Los excesos nunca han sido buenos. Por ello, hay que tener cuidado de no caer en la sobreprotección o en la sobreexigencia, ya que en ambos extremos nos encontramos siempre más consecuencias negativas que positivas.</p>

	<p>Foto | <a href="http://www.flickr.com/photos/42954113@N00/4889953588">M.Markus</a> en Flickr<br />
En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/salud-infantil/la-sobreproteccion-afecta-al-desarrollo-infantil">La sobreprotección afecta al desarrollo infantil</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Chantaje emocional: las consecuencias]]></title>
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      <pubDate>Wed, 18 May 2011 08:00:27 +0000</pubDate>

      <author>Mireia Long</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image35225" class="centro" alt="consecuencias del chantaje" src="http://img.bebesymas.com/2011/05/nino-enfadado.jpg" /></p>

	<p>Si aceptamos la premisa que he expuesto, que<strong> el chantaje emocional </strong>existe y se realiza hacia adultos y hacia niño, y que es una forma de violencia psicológica, entonces debemos preguntarnos cuales son <strong>sus consecuencias</strong>. Y es que <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/el-maltrato-verbal-es-violencia">el maltrato verbal también es violencia</a>.</p>

<h2> Consecuencias directas del chantaje emocional </h2>

	<p>Cuando se recurre al <strong>chantaje emocional </strong>se acompaña de expresiones comunicativas que van desde los gritos a los lloros, quejas, amenazas de abandono o de sufrimiento, de pérdida del amor. El objetivo, consciente o inconsciente, es hacer que la víctima modifique su comportamiento y se sienta culpable o temerosa por la persona a la que ama. </p>

	<p>Es decir, el chantaje emocional tiene <strong>consecuencias directas</strong>: la víctima siente miedo, se siente humillada, se siente culpable y con baja autoestima. Nadie quiere hacer que sus hijos se sientan de esa manera y menos por su causa. Además, se puede lograr, seguramente, obediencia inmediata, pero la razón de la obediencia no es el convencimiento, sino el miedo. Tampoco<a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/es-posible-criar-sin-azotes"> nadie quiere que sus hijos se comporten bien por miedo</a>. </p>

	<p>Si recurrimos al miedo es porque<a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/el-castigo-es-un-metodo-poco-educativo"> no tenemos otras herramientas</a>, pero podemos <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-positiva-iii">aprender a comunicarnos más positiva y empáticamente</a>.<!--more--></p>

<h2> Consecuencias a medio y largo plazo </h2>

	<p>Quizá, además de la relación insana que sustenta el chantaje emocional habitual, olvidamos sus <strong>consecuencias a medio y largo plazo</strong>. Los niños aprenden de sus padres, de lo que hacen más que de lo que dicen. El sufrir chantaje puede influir en el futuro de los niños y <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/en-que-momento-pierden-los-ninos-la-capacidad-de-ser-empaticos">su manera de relacionarse con otras personas</a>.</p>

	<p>Si un padre amenaza y chantajea el niño interioriza, incluso aunque sufra, que eso es legítimo y es una manera de expresar cariño o de lograr los objetivos, igual que cuando les pegan sus padres asumen que la violencia física hacia los más débiles es una manera legítima de lograr objetivos.</p>

	<p>Si el chantaje emocional es algo habitual la víctima puede llegar a interiorizarlo tanto que ya no sea necesario hacerlo abiertamente. Basta una mirada, especialmente en público, para que la víctima ceda por temor al espectáculo y la humillación pública. Se controla desde dentro y cede sin lucha, pero el daño, en estos casos, es que ha sido tantas veces repetido que el resorte salta, como cuando usamos el conductivismo para educar a un perro, no hace falta llegar a la amenaza pues la víctima ha asumido su papel y se victimiza sin necesidad de la expresión externa de la amenaza. </p>

	<p>El niño ha descubierto <strong>la indefensión aprendida </strong>y ese mecanismo puede condicionar sus relaciones futuras, pues el lenguaje de la amenaza y la reacción son interiorizadas y se repiten mecánimamente, hacia sus padres y quizá, hacia otros que los amenacen en el futuro.</p>

<h2> La víctima como chantajista </h2>

	<p>Estos niños pueden estar abocados, si no tienen una enorme fuerza interior, a <strong>replicar el chantaje emocional en su entorno</strong>. No, no me refiero al bebé que llora porque necesita ser abrazado, o al niño que tiene miedo en la noche y reclama a sus papás a su lado, ni tampoco al que tiene un berrinche que es, más que chantaje, un desbordamiento emocional. Eso no es chantaje.</p>

	<p>Me refiero a los<strong> niños que, en la escuela, manipulan y presionan a sus compañeros</strong>, les hacen <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/los-ninos-de-las-escuelas-privadas-utilizan-mas-el-maltrato-psicologico-que-los-de-las-escuelas-publicas">acoso escolar</a>, los humillan, se burlan de ellos o<a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/que-escuela-espera-a-nuestros-hijos-iii"> los coaccionan </a>amenazándolos con revelar secretos vergonzosos. </p>

	<p>Más adelante, cuando sean adultos, podrán usar el chantaje emocional para relacionarse con otras personas, con sus parejas o con sus propios hijos, o en el trabajo, pues han crecido descubriendo que se puede usar libremente, por lo que, deprenderse de ese reflejo, necesitará un profundo trabajo personal de crecimiento y aprendizaje de <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/educar-con-respeto-i">otras maneras de expresar la insatisfacción</a>. </p>

	<p>Eso no quiere decir que estemos condenados a repetir<a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-nuestros-padres-y-nuestros-hijos"> los errores de nuestros padres</a>, sino que, para liberarnos, debemos trabajar intensamente, reconocer que eso lo hicieron mal aunque nos amasen, y que podemos hacerlo de otra manera.</p>

	<p>O incluso, y eso si sucede, a los que <strong>chantajean a sus padres</strong>, diciéndoles que si no les compran algo ya no los van a querer, aunque, en este caso, sigo poniéndome del lado del niño, pues ellos, muchas veces, expresan sentimientos intensísimos de manera incorrecta, pero solamente si tenemos la autoridad moral de no hacer nunca eso nos podremos considerar figuras de referencia que les expliquen, sin castigos ni gritos, que esa no es la forma de expresar la infelicidad.</p>

<h2> Comunicación positiva </h2>

	<p>Y es que en las familias sanas <strong>la autoridad se gana con el ejemplo </strong>y las decisiones, dentro de la capacidad de cada uno, se negocian y se hablan. Hablar de las normas y los límites, escuchando lo que todos tienen que decir, supone una buena base para la comunicación familiar, aunque sea evidente que los padres podrán tomar las decisiones. Si las cosas se hablan y, sobre todo, se explican y se es coherente, el niño entenderá mejor y no se sentirá un esclavo que debe obediencia ciega, a riesgo del castigo, a los adultos.</p>

	<p>No siempre los niños cumplirán las normas. Lo primero que deberíamos hacer es ser capaces de cuestionarnos nuestras propias normas para entender si son coherentes, justas y adecuadas para el momento evolutivo del niño. Luego, tras una reflexión autocrítica, si las normas, que deberían incluir que la violencia no es una manera de relacionarse con otras personas, sean de la edad que sean, si el niño las viola, hay que recurrir a otras estrategias que no sean castigos, golpes, gritos ni chantaje emocional.</p>

<h2> Lo que es malo hacia un adulto, es malo hacia un niño </h2>

	<p><strong>El chantaje emocional hacia los niños </strong>es algo tan habitual que nos cuesta reconocerlo. Comencé estos artículos con ejemplos claros de como un adulto hace chantaje a otro. </p>

	<p>Si nuestra pareja nos dijera que no nos querría si no nos damos prisa para vestirnos e ir al trabajo, si que no nos comamos todo lo que ha cocinado hasta no dejar ni una miga significa que no lo queremos, si nos dijera que o somos complacientes, bienhumorados o amables o se irá con la vecina del quinto, o que la vecina del quinto es mejor esposa que nosotras porque hace todo lo que su marido le pide, posiblemente nos dieramos cuenta de que hay algo que no funciona bien y, seguramente, mandaríamos a nuestra pareja a paseo. </p>

	<p>Conforme. Pero si es a un niño al que sus padres le dicen que no lo querrán si llega tarde al cole, que no comerse todo significa que no es un buen hijo y les hace sufrir por su falta de consideración si deja algo en el plato, si lo comparan con el niño de la vecina famosa esta del quinto si no son obedientes, si están de mal humor, si lloran o se pelean, si, para terminar, afirman que van a cambiarlo por ese niño, o van a llamar la policía para que los meta en la cárcel o que van a quedarse sin regalos por ser malos niños, parece que es normal, aceptable, o, cuando menos, no tan grave si las mismas amenazas se hacen contra un adulto. <strong>Lo que es malo hacia un adulto, es malo hacia un niño</strong>.</p>

	<p>Y es peor porque, al enseñarles que nosotros lo hacemos, les enseñamos a hacerlo y a repetirlo en el futuro con sus hijos, encandenándolos como un eslabón en la violencia emocional como forma de relación familiar. Creo que <a href="http://www.bebesymas.com/ser-padres/para-ser-buenos-padres-hay-cosas-que-no-pueden-faltar">es hora de avanzar </a>y aprender a reconocer y rechazar el usar<strong> el chantaje emocional hacia nuestros hijos</strong>.</p>

	<p>En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/chantaje-emocional-una-forma-de-violencia">Chantaje emocional: una forma de violencia</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/emociones-la-asignatura-pendiente-i">Emociones, la asignatura pendiente</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/10-cosas-que-yo-si-le-permito-hacer-a-mi-hijo">10 cosas que yo le permito hacer a mi hijo</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/lecturas-recomendadas/inocencia-radical-un-libro-de-elsa-punset">&#8220;Inocencia radical&#8221;, un libro de Elsa Punset</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/nuestras-experiencias/diez-cosas-que-quereis-que-aprendan-vuestros-hijos">Diez cosas que queréis que aprendan vuestros hijos</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-positiva-vi">Criar sin azotes: comunicación positiva VI</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-positiva-v">V</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-positiva-iii">III</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-en-positivo-ii">II</a>,<a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-en-positivo-i"> I</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/ninos-sin-limites">Niños sin límites</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué son los límites?]]></title>
      <link>http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/que-son-los-limites</link>
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      <pubDate>Tue, 22 Feb 2011 19:01:41 +0000</pubDate>

      <author>Mireia Long</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image33895" alt=limites src="http://img.bebesymas.com/2011/02/limites.jpg" /></p>

	<p>Sigo buscando la forma de explicar como podemos conciliar la crianza con respeto y empatía con la necesidad de aceptar, pactar, explicar e incluso imponer, ciertos<strong> límites</strong>. </p>

	<p>Decía que<a href="http://www.bebesymas.com/ser-padres/los-limites-y-la-disciplina-en-la-educacion-de-los-hijos"> los límites son el respeto</a>, entendido no como algo unilateral, del padre al hijo, del adulto al niño, sino como una fórmula general en la que desarrollarnos como personas y establecer las relaciones con los demás. </p>

	<p>No es sencillo reconfiguar nuestra visión y nuestras reacciones automáticas, sobre todo si hemos sido educados con &#8220;herramientas&#8221; como las humillaciones, comparaciones, castigos, gritos, cachetes, burlas o improperios cuando había un conflicto o un choque entre nuestros deseos o necesidades infantiles y las del adulto que nos cuidaba. Da miedo pasarse y caer en repetir los mismos esquemas, pero da miedo también el no saber educar y guiar a los niños. Así que debemos tener claro primero algo como<strong> la naturaleza de los límites</strong>.</p>

<h2> La palabra límite </h2>

	<p>Se trata de una palabra que, desde una crianza empática, parece producir cierto miedo, pues se teme que limitar sea controlar la libertad y los impulsos creativos, imponiendo nuestros caprichos o normas por encima de las necesidades naturales de los pequeños, dañándolos en su capacidad de autoregulación y aprendizaje. <!--more--></p>

	<p>Desde una crianza autoritaria y adultocentrista no produce rechazo pues se considera que el límite es decidido por el adulto de espaldas incluso a las necesidades evolutivas de los niños, pues educar es moldear según lo que se espera en la sociedad y no se confia en que el niño sea capaz de descubrir por si mismo lo que es adecuado, pues adecuado se identifica con bueno.</p>

	<p>Pero las palabras están vivas y su sentido puede ser muy diferente según quien las pronuncie. Incluso, escapando ya de una dicotomía entre formas de ver la educación enfrentadas o contrapuestas, podemos simplemente acercarnos a <strong>la palabra límite </strong>con confianza y dejar que nos explique lo que realmente significa. </p>

	<p><blockquote>1. m. Línea real o imaginaria que separa dos terrenos, dos países, dos territorios.</p>

	<p>2. m. Fin, término. U. en aposición en casos como dimensiones límite, situación límite.</p>

	<p>3. m. Extremo a que llega un determinado tiempo. El límite de este plazo es inamovible.</p>

	<p>4. m. Extremo que pueden alcanzar lo físico y lo anímico. Llegó al límite de sus fuerzas.</p>

	<p>5. m. Mat. En una secuencia infinita de magnitudes, magnitud fija a la que se aproximan cada vez más los términos de la secuencia.</blockquote></p>

	<p>Luego, por supuesto, podemos buscar otras palabras para explicar mejor la realidad, si límite no nos complaciera del todo. </p>

	<p>A mi me gusta, es natural y es un poco contracorriente usarla, pues para mi, <strong>el límite no es algo externo impuesto por otros</strong>, sino que <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/los-famosos-limites">es el recinto seguro, real o emocional</a> que, como cuidadores y educadores, proporcionamos al niño que pueda desarrollarse autónomo en liberdad en su interior, protegido en su experimentación pero sin dañarse ni dañar a nadie.</p>

<h2> Los sentimientos negativos y la agresividad</h2>

	<p>A medida que el bebé se convierte en niño su comportamiento no siempre va a responder a la necesidad real, auténtica, sino que muchas veces habrá que ser capaces de leer, por así decirlo, que se esconde en las <strong></strong><strong>manifestaciones emocionales o en sus deseos</strong>.</p>

	<p>Lo primero que nos preguntaremos es si <strong>la agresividad es algo natural o aprendido</strong>. Muchos padres, incluso los que tratan a sus hijos con máxima delicadeza se encuentan con que su hijo manifiesta sus emociones de manera explosiva y hasta pueden hacerlo de forma agresiva.</p>

	<p>En el entorno, la escuela o la televisión hay motivos de preocupación. Otros adultos u otros niños pueden tener actitudes que nuestro hijo copie o reciba que no sean del todo deseables y las reproduzca en casa. Además, no lo olvidemos, el niño todavía no es capaz de comprender y canalizar sus sentimientos negativos.</p>

	<p>Ira, envidia, celos y rabia son sentimientos naturales. No podemos negarlos, ni es sano reprimirlos, pero si tenemos, y eso no se refiere solamente a los niños, que conocerlos, identificarlos y lograr canalizarlos de manera que no nos dañen a nosotros ni a los demás.</p>

	<p>Sin embargo, al <strong>marcar los límites de la expresión de los sentimientos negativos</strong>, tenemos que evitar la culpabilización del niño, etiquetar su comportamiento haciéndole pensar que es malo por sentirse, negar sus sentimientos o incluso, evitar toda expresión de rabia, ya que eso también puede ser contraproducente al reprimirse en exceso. El justo medio sería lograr ofrecerle recursos para comprender como se siente y las razones de ello, verbalizar sus emociones y dejar que la energía negativa se exprese de forma no agresiva.</p>

	<p>No existe una receta universal, ya que todos somos diferentes. Hay niños que logran pronto una capacidad verbal que les ayudará mucho a entender lo que sucede y niños muy empáticos que, naturalmente, conectan con los demás y con ellos mismos. Pero esto no siempre es de ese modo.</p>

	<p>Un pequeño de dos años puede estar <strong></strong><strong>saturado de emociones y vivencias </strong>que le producen preocupación y un estado nervioso que les hace explotar con<a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/receta-casi-infalible-contra-las-rabietas-conclusion"> una rabieta </a>:algo que ha sucedido en la escuela, el descubrir que no desea que otro toque sus juguetes, la llegada del hermanito o una conversación en tono airado de sus familiares son motivos para que esté asustado. </p>

	<p>Aunque las rabietas son, en cierto modo previsibles si llevamos al niños a su propio límite de aguante físico o emocional, tambien son una forma normal de la evolución de la personalidad. Cuando suceden, velando por la seguridad del niño y de los demás, no podremos hacer otra cosa que seguir disponibles y presentes, sin enfadarnos, esperando que el niño esté listo para volver a hacerse dueño de su emocionalidad.</p>

	<p>Y de aqui llegamos a uno de los límites incuestionables: no se permite dañar o pegar a nadie. Esta norma de comportamiento debe ser indicada de forma firme y coherente siempre. Cuando un bebé nos hace daño al mamar o si nos tira un juguete, sujetándolo, tenemos que explicarle que eso duele y no se puede hacer. Por supuesto, debemos nosotros mismos y el entorno, ser coherentes, y jamás usar el castigo físico, pues pegar es algo malo en si mismo, que nadie, adulto o niño, tiene derecho a hacer. Incluso deberíamos controlar los contenidos de cuentos y películas, para no adelantar la exposición a comportamientos violentos antes de que el niño esté preparado para racionalizarlos y considerarlos un modo no aceptable de comportamiento.</p>

	<p>Aunque no estemos seguros de cuanto comprende nuestro hijito de lo que decimos hay que explicar, con firmeza y suavidad, que <strong>no se puede hacer daño a los demás</strong>, ni a los padres tampoco. Y es que poner límites al niño empieza fundamentalmente con lo que los padres digamos pero sobre todo hagamos. Por eso es tan importante sujetar la mano aunque sea para un leve azote y parar, sujetando su mano, cualquier golpe que intente, el pequeño, darnos. Los niños aprenden con el ejemplo además de con la palabra.</p>

	<p>Aparte de este límite inamovible, que es el de<strong> no dañar a los demás </strong>físicamente, nos vamos a econtrar con otras formas en las que tenemos que marcar límites: al juego, a la exploración, al tono de las palabras y su contenido, al comportamiento en sociedad. Veremos en siguientes temas como abordarlos dentro de la necesaria libertad de desarrollo de los niños y su <strong>descubrimiento natural de los límites</strong>.</p>

	<p>En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/emociones-la-asignatura-pendiente-i">Emociones, la asignatura pendiente</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/10-cosas-que-yo-si-le-permito-hacer-a-mi-hijo">10 cosas que yo le permito hacer a mi hijo</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/lecturas-recomendadas/inocencia-radical-un-libro-de-elsa-punset">&#8220;Inocencia radical&#8221;, un libro de Elsa Punset</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/nuestras-experiencias/diez-cosas-que-quereis-que-aprendan-vuestros-hijos">Diez cosas que queréis que aprendan vuestros hijos</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-positiva-vi">Criar sin azotes: comunicación positiva VI</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-positiva-v">V</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-positiva-iii">III</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-en-positivo-ii">II</a>,<a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-en-positivo-i"> I</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/ninos-sin-limites">Niños sin límites</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/ninos-sin-limites-ii">II</a>.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Las ciudades son hostiles a los niños]]></title>
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      <pubDate>Wed, 16 Feb 2011 18:54:07 +0000</pubDate>

      <author>Mireia Long</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image33796" alt="paisaje de cabo de gata" src="http://img.bebesymas.com/2011/02/paisaje-cabo-de-gata.jpg" /></p>

	<p>Cuando salimos a la calle, especialmente si vivimos en un ciudad, cada vez es más llamativa la ausencia de niños en las calles. No bajan solos a jugar, es peligroso. Las calles no son amables, los coches y el trabajo se han hecho dueños de las ciudades y de la vida, todo parece diseñado para ellos. Y es que<strong> las ciudades son hostiles para los niños</strong>.</p>

	<p>Es cierto que hay parques, según la zona más o menos cuidados o abundantes, pero la configuración general de los espacios urbanos son completamente enemigos de las necesidades de los niños.</p>

	<p>Yo tengo la suerte de pasar la mitad de mi tiempo en un pequeñísimo pueblo costero, en el Parque Natural de Cabo de Gata, un sitio bellísimo y con muchas posibilidades para jugar en la Naturaleza, del que os muestro un pequeño rincón en la foto que ilustra esta entrada. Los niños salen con la bici o juegan, se bañan, exploran, pero incluso aqui ya no van sin supervisión de un adulto por miedo a lo que pueda pasar. Cuando vengo a la ciudad, vivo en una pequeña, con abundantes zonas verdes y un tráfico muy moderado, bastante segura pero ingrata para las necesidades de exploración libre de un niño.<!--more--></p>

<h2> Las ciudades y los niños </h2>

	<p>Pero en Madrid y en otras capitales, en <strong>las grandes ciudades</strong>, las cosas son más complicadas todavía. Los niños ya no salen solos, y lo entiendo, pero han perdido aquella libertad alocada que les permitía explorar sus capacidades, hacer travesuras, meterse entre los matorrales, escaparse hasta los límites de lo seguro. Y tendríamos que pensar que les hemos privado de una necesidad innata.</p>

	<p>Todo eso confluye en limitar sus vidas a espacios cerrados: colegios, pabellones donde hacen actividades deportivas guiadas, más clases extraescolares para llenar su tiempo, jugar en casa solos o pasar muchas horas distraidos con aventuras de la televisión o el ordenador. Pero la ciudad, la ciudad se ha convertido en un espacio hostil para su crecimiento.</p>

<h2> Mi infancia en la calle </h2>

	<p><strong>Cuando yo era niña posiblemente existía menos conciencia de los peligros </strong>de que los niños juegen solos en la calle. Bajaba con mis amigos al parque y nos dábamos vueltas por el barrio, e incluso, a partir de los ocho años, cruzaba sola hasta el colegio, que se veía desde la ventana de mi casa. </p>

	<p>En verano, en el pueblo donde teníamos una casa, me marchaba con la bici a correr aventuras por los caminos, con un bocadillo y toda la tarde para ser libre y meterme, admitámoslo, en bastantes lios. Me subía a los árboles, me perdía en el campo, me pillaba la tormenta y me refugiaba debajo de las balas de paja, sin pensar nunca en cazadores, garrapatas o raptores de niños.</p>

	<p>No se cual sería el término medio ideal, posiblemente unas ciudades menos pobladas, con menos coches y mucho más espacio abierto natural, no solamente parquecitos limitados, sino grandes extensiones en las que correr y jugar a los piratas, los indios, los exploradores, los naúfragos y hasta las batalllas. </p>

	<p>Nosotros no temíamos a la lluvia, ni al viento, ni al frío, ni al calor. Nada nos dejaba encerrados en casa y eso que yo, por lo menos, era niña de pasar muchas horas leyendo y soñando, pero también tenía la posibilidad de salir a jugar hiciera el tiempo que hiciera y llegar sudada y llena de tierra a casa con la sonrisa de oreja a oreja completamente agotada de experiencias y aventuras.</p>

<h2> Lo que los niños necesitarían </h2>

	<p><strong>Los niños necesitarían</strong> correr sobre la hierba, y no tener un cartel que prohibe pisar el césped. Árboles a los que trepar. Riachuelos en los que mojarse. Barro, campo, conejos, perdices, bolas de tierra, caminos nuevos donde inventar un viaje a lo desconocido. Esas cosas que parecen imposibles pero que los pequeños seres humanos necesitan. <strong>Nuestras ciudades son hostiles a los niños</strong>, no están pensadas para ellos, ni diseñadas para sus necesidades reales, y eso, a la larga, estoy segura que se paga.</p>

	<p>Existe una iniciativa de la <span class="caps">ONU</span> llamada <a href="http://www.bebesymas.com/noticias/ciudades-amigas-de-los-ninos">Ciudades Amigas de los Niños</a>. Pese a ser insuficiente, al menos que la ciudad donde vivimos cumpla esas características es algo básico. Adaptando esto a nuestra realidad en España, sería exigible que todas las ciudades se preocuparan de tener espacios verdes con plantas y animales donde los niños pudieran jugar. </p>

	<p>No debería bastar un bonito parque con el acceso restringido, pensado solamente para ser contemplado o paseado. También debería dotarse a la ciudad de mecanismos por los que los niños pudieran participar con sus opiniones en la vida diaria, exponiendo libremente sus necesidades y deseos, para no ser, por su edad, ciudadanos de segunda a los que no hay disposición de escuchar y ateder.</p>

	<p>Es una de las cosas que más rabia me dan, esos parques tan bonitos, con un césped cuidado y flores, pero con carteles que prohiben acceder a la zona verde, dejando a los niños como simples expectadores de la Naturaleza, sin más que unos pocos columpios para ejercitar su necesidad de juego y escalada.</p>

	<p>Puesto que <strong>las ciudades son hostiles con los niños</strong>, quizá lo único que nos queda a los padres es dedicar el tiempo libre a proporcionarles experiencias de juego libre en la Naturaleza. Irnos los fines de semana al campo, aunque estemos cansados. Pasar las horas de la tarde que les deje libre el colegio, en vez de en cumplir un frenético horario de deberes y clases extraescolares, en la calle y en la zona verde libre más cercana. </p>

	<p>En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/noticias/ciudades-amigas-de-los-ninos">Ciudades amigas de los niños</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Los famosos límites]]></title>
      <link>http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/los-famosos-limites</link>
      <guid>http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/los-famosos-limites</guid>
      <pubDate>Sat, 12 Feb 2011 18:16:30 +0000</pubDate>

      <author>Mireia Long</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image33720" class="centro" alt="madre y bebé" src="http://img.bebesymas.com/2011/02/madre-y-bebe.jpg" /></p>

	<p><strong>Al hablar de límites</strong>, cuando queremos darles a nuestros hijos una crianza que respete sus necesidades, nos podemos encontrar con muchos dilemas. No queremos limitar su libertad de ser, ni el que sean capaces de confiar en nosotros, ni imponerles nuestras costumbres a costa de sus necesidades reales. Pero tampoco queremos confundirnos y criar salvajes sin respeto hacia los demás, ni empatía más que hacia si mismos, ni niños maleducados que no sepan comportarse. </p>

	<p>Los límites, <strong>los famosos límites</strong>, se convierten, para muchos padres, en un problema. Marcar límites es algo que temen hacer, como si el guiar a sus hijos fuera equivalente a una crianza autoritaria. Desconocer la diferencia entre las necesidades reales y orgánicas y las secundarias es el gran dilema.</p>

	<p>Es legítimo ese temor. Si sentimos que hemos crecido sin libertad y educados por el miedo y la amenaza, los límites asustan. Si no queremos eso para nuestros hijos podemos caer en el error de ignorar que los niños necesitan los límites para desarrollarse sanamente tanto como necesitan el respeto, la empatía y la libertad de ser niños y ser ellos mismos.<!--more--></p>

<h2> Límites orgánicos y límites culturales </h2>

	<p><strong>Un bebé es pura necesidad instintiva</strong>. No hay que controlar su necesidad, ni verla como un intento de manipulación. </p>

	<p>No ofrecerle la atención necesaria, no solamente en sus necesidades físicas de cuidado y alimentación, sino también las de contacto ilimitado, cariño, abrazos y caricias, puede dañarlos profundamente. <strong>Los bebés no piden nada que no necesiten</strong>, de hecho, lo que piden es estar pegados a nuestro cuerpo y recibir estímulos o reposo.</p>

	<p><strong>Para un bebé no hay límites</strong>, necesita brazos, pecho y entrega absoluta. Somos su hábitat y no es consciente de su existencia fuera de nosotros, como un ser con dos cuerpos, del que, al nacer, no se ha desgajado del todo psíquicamente. Todo en él es necesidad y expresión de necesidad. </p>

	<p>Pero eso no quiere decir que vayamos a convertirnos en su reflejo, que cesemos toda actividad para estimularlos. No es bueno para el niño que sus padres la única experiencia que le ofrezcan sea pararse ante él y hacerle monerías. El bebé, colgado del cuerpo de la madre o del padre a veces, disfrutará también acompañándonos en la actividad diaria, el paseo, la organización del hogar y, como sucedía en otras culturas, en el trabajo.</p>

	<p>Hoy, que los niños sigan a nuestro lado mientras trabajamos se ha hecho imposible en casi todas las actividades. Pero, más que eso, es preocupante el modelo de una sociedad hecha y pensada para el concepto de trabajo “masculino”, con horarios larguísimos que impiden a los niños pasar la mayoría de su tiempo de vigilia con los padres y son atendidos por cuidadores en grupos, en vez de en forma individualizada.</p>

<h2> Las necesidades del bebé no son limitables </h2>

	<p>Los organismos vivos poseen los impulsos necesarios para completarse y adquirir sus capacidades naturales, por eso, es muy importante dejar que los pequeños experimenten a través de sus actos. Pero para que el niño sea capaz de tomar las decisiones libres precisan de un entorno físico y conductual seguro, limitado, en el que ejercitarse, tanto en lo motor como en lo afectivo.</p>

	<p>A medida que el bebé va creciendo descubrirá lo más importante que todos hemos descubierto en la vida, el yo. Y entonces empezará a mostrar nuevas aptitudes en su relación con el entorno y también nuevas necesidades más complejas que el contacto físico.</p>

	<p>Empiezan entonces a aflorar, paralelamente a<strong> las necesidades básicas comunes a todos los seres vivos, necesidades substutivas y secundarias</strong>.</p>

<h2> Límites y necesidad en los bebés </h2>

	<p>Veamos esto más claro con un ejemplo. El bebé que tiene hambre necesita imperiosamente ser alimentado. Retrasar la toma por motivos educativos o creencias incorrectas sobre el tiempo de digestión de la leche, solamente sirve para hacerle sufrir y puede distorsionar su manera de percibir incluso la manera en la que es contemplado. </p>

	<p>Si <strong>su necesidad real</strong>, dolorosa, hambrienta, no se atiende, el bebé siente que su necesidad no es tan importante para la persona de la que depende para todo, su apetito se modifica, su confianza en el amor que tiene derecho a recibir disminuye y, digámoslo, ponemos además trabas para poder mantener la lactancia materna si es la forma de alimentación que les ofrecemos.</p>

	<p>En la misma medida debemos plantearnos sus necesidades de compañía en el sueño o de ser tomado en brazos. No son cuestionables, no son, por supuesto, manipulaciones, son impulsos naturales que nacen de su interior puro e instintivo. Son buenas para ellos, les hacen crecer según la pauta que su propia naturaleza les marca. </p>

	<p>Y mientras tenemos un bebé los límites son algo abstracto, tan culturalmente cuestionable, que no deberíamos planteárnoslos como algo que marcar, pues el mismo bebé conoce su cuerpo y su mente y está dotado de las herramientas para moverse en ellos. Ya habrá, además, muchas circunstancias imprevisibles, en las que limitaremos el cumplimiento inmediato deseable de esas necesidades sin tener que marcar pautas o tiempos a los brazos, el sueño o la leche.</p>

<h2> Los famosos límites </h2>

	<p>Pero nuestro bebé crecerá, y nos encotraremos con la necesidad, la obligación como padres, de establecer límites, <strong>los famosos límites</strong>, construirlos de manera segura, explicarlos en cuanto sea accesible la información para la mente infantil, y más adelante, a medida que avanza la infancia, llegar a pactarlos para lograr dotar a nuestros hijos de la capacidad de construir una verdadera responsabilidad autónoma cuando se adentren en la adolescencia.</p>

	<p>El bebé descubrirá que él no es su madre, tocará su cuerpo y el de ella, estableciendo los primeros límites con los que se enfrentará: su yo y el mundo. Y con esto, entraremos en una nueva fase en la que los límites irán cambiando. Veremos en el tema siguiente como descubrirlos junto a nuestros hijos y como comenzar a establecer externamente los límites necesarios aprendiendo a leer en el comportamiento de los pequeños.</p>

	<p>En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/emociones-la-asignatura-pendiente-i">Emociones, la asignatura pendiente</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/10-cosas-que-yo-si-le-permito-hacer-a-mi-hijo">10 cosas que yo le permito hacer a mi hijo</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/lecturas-recomendadas/inocencia-radical-un-libro-de-elsa-punset">&#8220;Inocencia radical&#8221;, un libro de Elsa Punset</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/nuestras-experiencias/diez-cosas-que-quereis-que-aprendan-vuestros-hijos">Diez cosas que queréis que aprendan vuestros hijos</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-positiva-vi">Criar sin azotes: comunicación positiva VI</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-positiva-v">V</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-positiva-iii">III</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-en-positivo-ii">II</a>,<a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-en-positivo-i"> I</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/ninos-sin-limites">Niños sin límites (I)</a>,  <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/ninos-sin-limites-ii">(II)</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Niños sin límites (II)]]></title>
      <link>http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/ninos-sin-limites-ii</link>
      <guid>http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/ninos-sin-limites-ii</guid>
      <pubDate>Fri, 11 Feb 2011 19:29:00 +0000</pubDate>

      <author>Mireia Long</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image33699" class="centro" alt="familia en el restaurante" src="http://img.bebesymas.com/2011/02/familia-en-el-restaurante.jpg" /></p>

	<p>Los límites son, solamente en cierta medida, algo arbitrario. Hay casas en las que hay que quitarse los zapatos al entrar, como en mi casa. Hay casas donde uno puede subirse al sofá, pero sin zapatos y conservando una actitud segura, como en mi casa. Dejar que en una casa se entre con los zapatos sucios de la calle o no se salte jamás en un sofá son otras normas diferentes pero igualmente válidas. Pero<strong> un niño educado sin límites </strong>no será capaz de adaptarse a estas diferencias.</p>

	<p>Hay casas donde las normas son diferentes y es importante que mi hijo sepa entender el derecho de los demás a poner las normas que les hacen sentirse cómodos y a respetarlas totalmente, tanto en su propia casa como cuando va a casa de otras personas. </p>

	<p><a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/ninos-sin-limites">Los niños sin límites</a> tienen muchas dificultades para aceptarlos, y es responsabilidad de sus padres explicárselos, desde el respeto pero dejando claro que el respeto es también del niño hacia los demás.</p>

	<p>Hay situaciones en las que los padres debemos tener muy claras las necesidades de los niños y los límites que impone el respeto hacia ellos y hacia el resto de las personas, para ser capaces de atender a todas las variables de forma coherente.<!--more--></p>

<h2> Ejemplos prácticos: el restaurante </h2> 

	<p>Llevar, por ejemplo, a un niño pequeño, a <strong>un restaurante formal o a una reunión larga</strong>, no suele ser una buena idea. Dependiendo de la edad y del carácter del niño puede ser mejor buscar otra alternativa que le permita el juego y la necesidad de movimiento libre, o, como mucho, limitar nuestro tiempo de permanencia y saber que, acabado el plato, pedir a un niño de menos de seis años que siga sentado una hora escuchando a los adultos hablar de sus cosas, aburrido, es irrespetuoso con él, una persona que merece también consideración. </p>

	<p>Con un espacio adecuado un niño debe, por el contrario, poder jugar libremente, y eso es sumamente necesario para ellos, pero en un espacio para adultos, nosotros somos quienes debemos levantarnos y salir fuera para que pueda jugar. </p>

	<p>Tenemos que<strong> ser responsables de nuestros hijos y su comportamiento</strong>, respetando sus necesidades pero también las de las otras personas con las que convivimos en la sociedad. Si hay que acortar la sobremesa, debemos hacerlo, para no cargar al niño con más de lo que puede soportar y tampoco cargar a los demás con un niño molesto.</p>

	<p>Una de las situaciones que más me molestan es la de<strong> ir a comer a un restaurante </strong>y ver como los padres siguen con su charla de sobremesa mientras los pequeños corren por entre las mesas, molestando y siendo además un peligro para los trabajadores.</p>

	<p>Igualmente me duele ver a los niños atados en su carrito llorando o pasando la comida entre gritos y malos modos de los padres cada vez que se mueven o intentan hablar.</p>

	<p>Hay una manera intermedia de actuar. Si vamos a comer a un lugar no adaptado para los niños debemos hacerles parte de la conversación, no centrándola por completo en ellos, pero tampoco arrinconándolos y mandarles callarse todo el rato. Se trata, sencillamente, de tenerlos en cuenta como personas que son, con el mismo derecho que cualquier adulto a sentirse excluídos si en una conversación se les ignora. </p>

	<p>Hasta aqui puede parecer sencillo, pero en la crianza debemos conocer a nuestro hijo, sus necesidades como persona en crecimiento diferente a un adulto e ir guiando su adaptación a la sociedad. </p>

	<p>Tenemos que ser capaces primero de limitarnos en nuestros deseos para no imponer nuestras ganas de compañía adulta a momentos en los que los niños puedan disfrutar de actividades agradables para ellos.</p>

	<p>Pero en esto también <strong>hay que ser coherentes</strong>. No todo gira en torno al niño y su diversión. En cada edad podremos, dependiendo de la maduración de nuestro hijo, pedirle un tiempo para nosotros y exponerle las normas del sitio. Haciendo esta transición de forma paulatina, siempre con muchas palabras cariñosas pero firmes, podemos conseguir que nuestro hijo se comporte como una persona educada que sabe que es respetado y sabe respetar.</p>

<h2> Ejemplos prácticos: los grandes almacenes y las tiendas </h2>

	<p><strong>Una tienda o unos grandes almacenes </strong>no son tampoco sitios adecuados para un niño. No podemos dejarle correr, ni tocar las cosas, ni tirar nada por el suelo. Cuando es inevitable ir, y es bueno acostumbrarlos, debemos calcular un tiempo breve de estancia y, en ese tiempo, exponerles las normas del lugar y estar sumamente atentos para ayudarles a respetarlas, estando muy atentos a ellos. </p>

	<p>Hay que explicarles que los vendedores, los artículos en venta y el resto de personas que se encuentra en ese espacio necesitan que no rompan nada, ni corran entre ellos, ni desordenen. Pero, como digo, podemos ir, pero por un tiempo limitado adecuado a cada niño, pues <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/cada-nino-es-diferente">cada niño es diferente</a>.</p>

<h2>Niños sin límites </h2>

	<p>Si pensamos en la muchas horas de jornada escolar, donde muchos de sus movimientos son guiados y calificados, donde se espera que estén demasiado tiempo quietos y callados, debemos organizarnos para poder darles sus horas de libertad, experimentación, aventura y automotivación. </p>

	<p>Hablaremos más de este tema, pues la diferencia entre libertad y respeto, son el centro de la experiencia de criar de manera empática a medida que crece el niño para caer en <strong> niños sin límites.</strong></p>

	<p>En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/emociones-la-asignatura-pendiente-i">Emociones, la asignatura pendiente</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/10-cosas-que-yo-si-le-permito-hacer-a-mi-hijo">10 cosas que yo le permito hacer a mi hijo</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/lecturas-recomendadas/inocencia-radical-un-libro-de-elsa-punset">&#8220;Inocencia radical&#8221;, un libro de Elsa Punset</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/nuestras-experiencias/diez-cosas-que-quereis-que-aprendan-vuestros-hijos">Diez cosas que queréis que aprendan vuestros hijos</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-positiva-vi">Criar sin azotes: comunicación positiva VI</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-positiva-v">V</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-positiva-iii">III</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-en-positivo-ii">II</a>,<a href="http://www.bebesymas.com/desarrollo/criar-sin-azotes-comunicacion-en-positivo-i"> I</a>, <a href="http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/ninos-sin-limites">Niños sin límites</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Dejarles que se estrellen o permitir que lo intenten?]]></title>
      <link>http://www.bebesymas.com/ser-padres/dejarles-que-se-estrellen-o-permitir-que-lo-intenten</link>
      <guid>http://www.bebesymas.com/ser-padres/dejarles-que-se-estrellen-o-permitir-que-lo-intenten</guid>
      <pubDate>Tue, 09 Dec 2008 08:00:00 +0000</pubDate>

      <author>Armando</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro_sinmarco" id="image22474" alt=children-jump1a.jpg src="http://img.bebesymas.com/2008/12/children-jump1a.jpg" /></p>

	<p>Este es un tema que ha salido a menudo en conversaciones con compañeras de trabajo, amigos, conocidos, etc.<br />
También lo he vivido en mis carnes como hijo y probablemente lo viviré como padre.</p>

	<p>Por la naturaleza exploradora de los niños, por las capacidades de invención, por la ilusión de aprender y de iniciar nuevos proyectos llegan a veces momentos en que ves, como padre, <strong>que tus hijos van directos al fracaso</strong>.</p>

	<p>&#8220;Se va a estrellar fijo&#8221; piensas y mientras tanto recuerdas el día que tú quisiste hacer lo mismo y que te estrellaste también o el día en que estabas decidida a intentarlo y te dijeron &#8220;te he dicho que no, lo hacemos por tu bien, un día lo entenderás&#8221; sintiéndote totalmente frustrada y enfadada.</p>

	<p>Y aquí está el quid de la cuestión. ¿Intervenir o no? ¿<strong>Dejar que lo intenten o negarles esa posibilidad </strong>a sabiendas que saldrá mal?<br />
<!--more--><br />
La última vez que mantuvimos este debate, sin hacer estadísticas, había más o menos un triple empate entre el &#8220;yo le dejaría que lo intentara&#8221;, &#8220;yo evitaría que lo intentara&#8221; y el &#8220;no sabe / no contesta&#8221;.</p>

	<p>Bien, sé que es una decisión difícil y sé que sobretodo hay que ver el carácter y la personalidad del niño en cuestión, pero me veo capaz (valiente que soy) de realizar una generalización o como mucho de decir qué pienso del tema.</p>

	<p><em>&#8220;Quien no arriesga no gana&#8221;</em> o <em>&#8220;Al que teme la muerte la miel le sabe a hiel&#8221;</em> son dos proverbios que resumen mi opinión al respecto.</p>

	<p>Yo sé quién soy yo (o eso creo) y sé dónde puedo arriesgarme y dónde no, sé dónde siento miedo y dónde me siento seguro y sé hasta dónde quiero llegar y dónde prefiero parar, pero yo no soy mi hijo, yo no sé hasta dónde quiere llegar, ni dónde está su nivel de seguridad o hasta dónde se atreve a la hora de emprender nuevos proyectos o aventuras. </p>

	<p>Con esto quiero decir que yo pude vivir una mala experiencia con algo que quise intentar y no conseguí,<strong> y que mi hijo quizá lo consiga. </strong></p>

	<p>Quiero decir que puede que se dé el mismo <em>batacazo</em> que me llevé yo, y quizá él tenga la capacidad de volverse a levantar e intentarlo de nuevo ahí donde yo tiré la toalla. </p>

	<p>Quizás yo viví una mala experiencia que no quisiera jamás volver a repetir y ante un revés igual, mi hijo sea capaz de extraer diferentes conclusiones o transformar una mala experiencia en un aprendizaje positivo.</p>

	<p>Los niños, como personas que son, tienen una vida que vivir y unas decisiones que tomar. Si nosotros las tomamos por ellos, jamás serán autónomos, jamás habrán aprendido a escoger. </p>

	<p>No quiero decir con esto que los niños tienen que hacer lo que les de la gana en cualquier circunstancia. En toda casa hay unas normas establecidas y unos valores que deben ser respetados, pero los padres podemos tener la manga un poco ancha en cuanto a las elecciones de la vida porque de esta manera crecerán a partir de la responsabilidad sobre sus actos y no a partir de las limitaciones que les impongamos.</p>

	<p>En otras palabras, creo que vale más que ellos vayan un paso por delante si así lo han decidido para que yerren y aprendan de sus errores que no que caminen un paso detrás nuestro y seamos nosotros los que marquemos su destino.</p>

	<p>En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/2008/11/20-los-ninos-son-el-futuro-pero-tambien-el-presente">Los niños son el futuro pero también el presente</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA["Corregir no es pegar" también en el 2008. Alternativas a la bofetada.]]></title>
      <link>http://www.bebesymas.com/ser-padres/corregir-no-es-pegar-tambien-en-el-2008-alternativas-a-la-bofetada</link>
      <guid>http://www.bebesymas.com/ser-padres/corregir-no-es-pegar-tambien-en-el-2008-alternativas-a-la-bofetada</guid>
      <pubDate>Sun, 27 Apr 2008 06:43:29 +0000</pubDate>

      <author>MMar</author>
      <description><![CDATA[
      <p> <img class="centro_sinmarco" id="image18607" alt="pegar2.jpg" src="http://img.bebesymas.com/2008/04/pegar2.jpg" /></p>
<p>Los movimientos de defensa de los animales surgieron en Inglaterra en el <strong>siglo XIX</strong> y los de protección de la infancia después. Repito, los niños fueron los últimos que se subieron al carro de los derechos, la ética y la piedad de los adultos.</p>
<p>Más de 150 años después aquí seguimos: la violencia contra los niños ha desaparecido, aparentemente, de la sociedad y las escuelas (si alguien toca a tu hijo, los padres ponemos una demanda) pero se ha instalado cómodamente en el interior de las los hogares.</p>
<p>La <a href="http://www.fbernadet.org/cast/home.html" target="_blank">Fundación Vicky Bernadet</a> ha vuelto a denunciar públicamente unas cifras que cuesta digerir: un mínimo del <strong>20% de la población sufre</strong> <a href="http://www.bebesymas.com/2008/02/10-abusos-a-menores-en-espana-las-cifras-malditas" target="_blank">abusos</a> en su infancia.</p>
<p>Esta lamentable y extrema situación es sólo la punta del iceberg, porque el resto de los niños no son criados por padres seguidores de Gandhi. Más del 50% de los adultos todavía creen que <strong>es necesario pegar a un niño para educarlo</strong> y para imponerle disciplina.</p>
<p>Afortunadamente, aunque muchos padres sigan siendo <em>analfabetos</em> emocionales, pegar es ya <strong>delito en España</strong>. En este caso, la ley ha ido por delante y ahora toca cambiar la mentalidad.<!--more--><br />
Hace 3 años Lola ya nos mostró una campaña de Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y la organización <a href="http://www.savethechildren.es/interior_germans.asp?IdItem=1458" target="_blank">Save the Children</a> llamada <a href="http://www.bebesymas.com/2005/12/15-corregir-no-es-pegar" target="_blank">Corregir no es pegar</a> cuyo objetivo era: sensibilización contra el castigo físico a los niños y niñas en la familia. Hoy, sigue estando igual de vigente.</p>
<p>¿<strong>Qué es un castigo físico</strong>? Son las bofetadas, los azotes, golpes en la cabeza, los tirones de pelo y orejas, los pellizcos y otras agresiones corporales, así como la humillación que conllevan. Todo esto constituye una violación del derecho del niño a su integridad física y por supuesto emocional.</p>
<p>¿Recordáis el cuento del <a href="http://www.bebesymas.com/2008/02/17-el-valor-del-ejemplo-1-que-ensenamos-a-nuestros-hijos" target="_blank">valor del ejemplo</a>? Si yo zarandeo o chillo a mi hijo porque ha hecho algo incorrecto (a mi entender), el mensaje que le doy es de predomino de la fuerza sobre la palabra, de falta de serenidad y de amor.</p>
<p>Él reproducirá este comportamiento con sus semejantes como <a href="http://www.bebesymas.com/2008/02/17-el-valor-del-ejemplo-2-video-children-see-children-do" target="_blank">este vídeo</a> nos muestra tan fríamente. ¿O creemos que la violencia en las aulas ha salido de la nada?</p>
<p>Para Save the children, expertos en el tema, las <strong>ALTERNATIVAS AL CASTIGO físico</strong> son: autoridad y cariño. Estas son sus recomendaciones literales:</p>
<ul>
<li>Imponer normas y límites coherentes a los niños y niñas, hacerlas respetar y castigarlos con firmeza y claridad cuando se salten la norma, pero sin pegarles ni humillarles.</li>
<li>Educar a los niños y niñas en derechos y responsabilidades, fomentando su autonomía.</li>
<li>Compartir el tiempo suficiente y de calidad con nuestros hijos e hijas.</li>
<li>Demostrar el cariño (abrazar, besar a nuestros hijos) y decirlo, no darlo nunca por supuesto (“Él sabe que le quiero”), independientemente de que a veces hagan las cosas mal y se equivoquen.</li>
<li>No chantajear afectivamente a nuestros hijos ni dejarnos chantajear por ellos.</li>
<li>Premiar a nuestros hijos e hijas no sólo con cosas sino con tiempo compartido y con nuestro reconocimiento.</li>
<li>Enseñar a <strong>pedir perdón</strong> pidiéndoselo nosotros cuando nos equivocamos.</li>
</ul>
<p>Tal vez alguna de estas recomendaciones sea cuestionable, pero entonces el debate está en otro nivel: educación y ya no violencia.</p>
<p>Es verdad que criar hijos es una tarea extremadamente difícil y dura en muchas ocasiones, y que la soledad, el agotamiento y la falta de paciencia nos hacen perder los papeles ante la menor o mayor travesura de nuestros hijos. Pero para eso está nuestra madurez: para poner orden donde hay caos.</p>
<p>¿No se dice que <strong>los hijos nos ayudan a ser mejores personas</strong>? Si lo intentamos, todos ganamos.</p>
<p>Más información | <a href="http://www.savethechildren.es/interior_germans.asp?IdItem=1458">Save the children</a> con pdf: &#8220;Amor, poder y violencia&#8221;<br />
Más información | <a href="http://www.holistika.net/infancia/infancia/el_trabajo_interior_de_la_paternidad.asp" target="_blank">El trabajo interior de la paternidad<br />
</a>Más información | <a href="http://www.holistika.net/infancia/infancia/tu_hijo_es_una_buena_persona.asp" target="_blank">Tu hijo es buena persona<br />
</a>Más información | <a href="http://somospadres.com/contenido/articulo/8485/Educaci%F3n-Autoridad+positiva%3A+%BFC%F3mo+conseguirla%3F" target="_blank">Autoridad positiva y cómo conseguirla</a><br />
En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/2006/05/02-por-que-el-castigo-no-funciona" target="_blank">¿Por qué el castigo no funciona?</a><br />
En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/2006/04/07-la-justa-medida-de-un-castigo" target="_blank">La justa medida en el castigo</a><br />
En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/2005/11/13-los-premios-y-los-castigos" target="_blank">Los premios y el castigo</a><br />
En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/2005/10/04-la-rebeldia-de-los-dos-anos" target="_blank">La rebeldía de los 2 años</a><br />
En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/2007/10/05-las-rabietas-segun-rosa-jove" target="_blank">Las rabietas según Rosa Jové</a>: &#8220;Quiéreme cuando menos lo merezca, porque es cuando más lo necesito&#8221;<br />
En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/2008/04/16-20-errores-en-la-educacion-de-los-hijos" target="_blank">20 errores en la educación de los hijos</a>
</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Se pueden comparar los hijos con los pimientos de Padrón: que unos pican y otros no?]]></title>
      <link>http://www.bebesymas.com/ser-padres/se-pueden-comparar-los-hijos-con-los-pimientos-de-padron-que-unos-pican-y-otros-no</link>
      <guid>http://www.bebesymas.com/ser-padres/se-pueden-comparar-los-hijos-con-los-pimientos-de-padron-que-unos-pican-y-otros-no</guid>
      <pubDate>Thu, 24 Apr 2008 14:30:18 +0000</pubDate>

      <author>MMar</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image18976" alt="pimientos.jpg" src="http://img.bebesymas.com/2008/04/pimientos.jpg" />Cuando un libro tiene este agresivo título cuya idea central es: “los hijos son como los pimientos de Padrón, unos pican y otros no”, me despierta bastantes recelos de entrada, porque responde a la línea tan de <strong>moda de insultar a los niños</strong> e intentar meternos miedo a los padres: &#8220;el pequeño tirano&#8221;, &#8220;el dictador en casa&#8221;, &#8220;SOS: adolescentes&#8221;, etc.</p>
<p><a href="http://www.bebesymas.com/2006/09/14-los-bebes-que-no-duermen-mucho-entrevista-con-rosa-jove" target="_blank">Rosa Jové</a> comenta en sus conferencias, con mucho humor pero contundencia, que estos calificativos <strong>son anticonstitucionales</strong> porque no respetan la dignidad del niño, y que en cambio, no encontramos expresiones que critiquen y humillen a los padres en la misma medida: “<em>son unos histéricos que pierden los papeles continuamente”, “sólo ven a sus hijos por la noche y esperan que molesten poco”, “no tienen ni idea de lo que sienten sus hijos”, &#8220;les dejan hacer lo que quieren para no molestarse en enseñarles</em>&#8220;, etc.</p>
<p>Pero como no es bueno juzgar sólo por las apariencias, he seguido informándome más sobre el libro con varias entrevistas que os incluyo abajo, y he cambiado bastante mi impresión inicial.</p>
<p>El autor es <strong>Emilio Pinto Rodríguez</strong> que preside la <a href="http://www.obelen.es/" target="_blank">Fundación Internacional O´Belén</a> por la que han pasado más de 5.000 casos de chicos con problemas de comportamiento y matiza que el &#8220;picor&#8221; o no depende, principalmente, de la educación que reciban de niños y que aunque no se puede garantizar el resultado de forma absoluta, es más probable que un niño pequeño que reciba <strong>una buena educación no sea conflictivo</strong> cuando crezca, o que no lo sea excesivamente.</p>
<p>He seleccionado estos interesantes comentarios del autor sobre cómo educamos a nuestros hijos, el papel de la tribu, los límites, el sentido común y el consumismo:<!--more--><br />
<em> </em></p>
<p><em>&#8220;Hay que tener claro que, para educar a un hijo, es tan importante la letra, como la música. Y me explico. Es tan importante lo que decimos como<strong> el cómo se lo decimos</strong>. No es lo mismo decir a un niño: “Has hecho mal la cama, la puedes hacer mejor”, que “eres un vago que no haces nada bien”. </em></p>
<p><em>&#8220;Para educar <strong>necesitamos a la tribu entera</strong>. Educa el padre, el profesor, la vecina, el conductor de autobuses, el que vende periódicos&#8230; Todos educamos, lo que pasa es que nos da miedo lo que nos puedan decir los demás. El gran fracaso de la escuela es tener en cuenta que, por lo primero que aprendemos en la vida, es por curiosidad y los niños ahora mismo sienten más curiosidad por el mundo tecnológico, que debería entrar en el aula para atrapar la atención del alumno.&#8221;</em></p>
<p><em>&#8220;Cada vez nos convencemos más de que <strong>el límite es necesario</strong> y superar la frustración también. Los padres que queremos lo mejor para nuestros hijos deberíamos entender que el padre no es un cargo que se elija democráticamente, gracias a Dios. Además, tenemos que entender que ser padre es ser, a veces, antipopular, porque tienes que sacar lo mejor de tu hijo y, para eso, hay que decirle que no siga sus instintos, sino su razón. Un padre se tiene que preocupar cuando crea que hay algo que le está haciendo mal a su hijo.&#8221; </em></p>
<p><em>&#8220;No hay un niño igual, pero les digo que <strong>es bueno dialogar</strong>. Los padres deben supervisar y poner límites a sus hijos, que no vean la tele o naveguen por Internet solos.&#8221; </em></p>
<p><em>&#8220;El <strong>sentido común de los padres actual está muy por debajo</strong> del que había hace veinte años. Los medios de comunicación son, a veces, ventanas abiertas a basureros. Nos dicen que se gana dinero criticando al otro, que es bueno consumir, que es bueno el que más tiene. Entonces los padres, inmersos en esa filosofía, le compran al niño 25 juguetes para Reyes, porque creen que así su hijo va a ser feliz, cuando lo que siente es como si se hubiese comido 25 pasteles. No puede asimilarlos, y, en vez de ponerse malo del estómago, se pone malo, de alguna manera, de la cabeza.&#8221; </em></p>
<p><em>&#8220;El problema está en que no queremos que los niños sufran y no dejamos que aprendan a <strong>superar las frustraciones</strong>. Si se le muere el perro y ponemos otro en su lugar de inmediato, no le dará tiempo a valorar la despedida. El libro habla de la paga, del síndrome del mayordomo, es decir, de ese padre que está al servicio del hijo.&#8221;</em></p>
<p>Bueno, pues el autor lanza importantes mensajes para que cada uno reflexionemos sobre nuestra relación y comportamiento con nuestros hijos.</p>
<p>El Sr. Pinto sí conoce <strike>Creo que no conoce</strike> los estudios de <a href="http://www.violence.de/" target="_blank">James Prescott</a> con <strong>49 tribus de todo el mundo</strong> y que demuestran que los grupos poco afectivos con sus hijos y con muy poco contacto piel con piel presentaron altos niveles de violencia en la edad adulta, y sin embargo, la agresividad era casi nula entre los pueblos que mantenían un contacto muy estrecho. Esto mismo lo explica <a href="http://www.bebesymas.com/2008/03/29-documental-el-cerebro-del-bebe-por-eduardo-punset-1" target="_blank">Punsent en el documental</a> con hormonas y redes neuronales de placer o dolor.</p>
<p>Es decir, si queremos que nuestro hijo &#8220;no pique&#8221; de adolescente empecemos desde bebé con <strong>tiempo, amor y contacto</strong>. El niño tirano no nace, sino que se hace.</p>
<p><strong>Más vale prevenir</strong> que luego suplicar que venga la Supernanny.</p>
<p>Por cierto, ¡ya se han vendido más de 15.000 ejemplares¡</p>
<p>Más información | <a href="http://www.gedisa.com/libroimpres.asp?CodigoLibro=100580" target="_blank">Gedisa</a><br />
Más información | <a href="http://www.laprovincia.es/secciones/noticia.jsp?pRef=1642_31_120915__Entrevista-EMILIO-PINTO-RODRIGUEZ-Para-educar-necesitamos-tribu-entera-desde-padres-profesores" target="_blank">La Provincia</a> y <a href="http://www.laverdad.es/albacete/20071122/albacete/saber-decir-tener-todo-20071122.html" target="_blank">La Verdad</a><br />
Más información | <a href="http://www.elpais.com/articulo/paginas/nace/violencia/elpepusoceps/20070930elpepspag_4/Tes" target="_blank">Donde nace la violencia</a><br />
En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/2008/04/06-los-chavales-de-hoy-en-dia-son-los-que-menos-afecto-reciben-de-toda-la-historia-por-carlos-gonzalez" target="_blank">&#8220;Los chavales de hoy son los que menos afecto reciben de toda la historia&#8221; Carlos González</a><br />
En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/2008/04/16-20-errores-en-la-educacion-de-los-hijos#show-comments" target="_blank">20 errores en la educación de los hijos</a><br />
En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/2006/02/10-ninos-tiranos">Niños tiranos</a><br />
En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/2006/09/15-hijos-violentos" target="_blank">Hijos violentos</a><br />
En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/2006/06/25-escuela-de-padres-para-evitar-el-sindrome-del-nino-emperador" target="_blank">Evitar el síndrome del niño emperador</a><br />
En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/2006/06/14-los-limites-y-la-disciplina-en-la-educacion-de-los-hijos" target="_blank">Los límites y la disciplina en la educación de los hijos</a><br />
En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/2006/05/30-reganarlos-con-amor" target="_blank">Regañarles con amor</a><br />
En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/2008/03/29-permisividad-un-toque-de-humor" target="_blank">Chiste sobre la permisividad y el consumismo</a><br />
En Bebés y más | <a href="http://www.bebesymas.com/2008/03/29-una-educacion-permisiva-favorece-la-agresividad-y-puede-llevar-a-los-tribunales" target="_blank">Permisividad y agresividad</a><br />
 
</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Permisividad: un toque de humor]]></title>
      <link>http://www.bebesymas.com/ser-padres/permisividad-un-toque-de-humor</link>
      <guid>http://www.bebesymas.com/ser-padres/permisividad-un-toque-de-humor</guid>
      <pubDate>Sat, 29 Mar 2008 19:48:01 +0000</pubDate>

      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id=image18531 height=400 alt=Maitena src="http://img.bebesymas.com/2008/03/Maitena3.jpg" /></p>
<p>Hoy mismo he planteado lo serio que me parece <a href="http://www.bebesymas.com/2008/03/29-una-educacion-permisiva-favorece-la-agresividad-y-puede-llevar-a-los-tribunales">el problema de la permisividad en la educación de los pequeños</a>, y los riesgos que ésta puede conllevar en su futuro, llegando incluso a provocar <strong>actitudes agresivas</strong>.</p>
<p>La dibujante argentina Maitena suele mirar las verdades de la sociedad, a veces tan complejas como ésta, desde un prisma humorístico en sus tiras y viñetas cómicas.</p>
<p>He querido traer su visión de una madre muuuuuy permisiva con su hijo, que cree que no le falta de nada y no se da cuenta de que se está hablando de <strong>carencias que van más allá de lo material</strong>, carencias de formación y educación:</p>
<blockquote><p>-¡Pero por favor, qué le va a faltar, si mi niño ha tenido todo lo que ha querido!<br />
-… Tal vez necesite algunos límites.<br />
-No creo, pero bueno. Si necesita límites, ¡le compro límites!</p></blockquote>
<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.clubcultura.com/clubhumor/maitena/home.htm">Maitena</a>
</p>      ]]></description>
      </item>
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