
Como padres, obviamente nos preocupamos porque nuestros pequeños no tengan muchas complicaciones a lo largo de su vida, pero debemos prestar especial atención a los problemas de la sobreprotección en nuestros hijos, ya que ésta interfiere de una forma muy importante en el desarrollo infantil.
Pongámonos en situación: nuestro hijo o hija está jugando tranquilamente en el parque con su juguete favorito. Está inmersa en su fantasia cuando, de pronto, un niño que también estaba jugando por ahí se acerca a ella y sin decirle nada le quita el juguete, además de empujarle y haciéndole llorar. Nosotros hemos presenciado este acto de “vandalismo” infantil, e indignados nos levantamos en dirección al niño, le quitamos el juguete y se lo devolvemos a nuestro pequeño.
Conclusión: hemos resuelto satisfactoriamente el problema, pero ¿qué ocurre con nuestro hijo o hija? Simplemente se ha limitado a observar, y cuando vuelva a ocurrir una situación similar en la que no estemos presentes, muy problablemente no sabrá cómo resolver el conflicto.








Cuando un libro tiene este agresivo título cuya idea central es: “los hijos son como los pimientos de Padrón, unos pican y otros no”, me despierta bastantes recelos de entrada, porque responde a la línea tan de moda de insultar a los niños e intentar meternos miedo a los padres: “el pequeño tirano”, “el dictador en casa”, “SOS: adolescentes”, etc.