
Ha caído en mis manos un libro fascinante “Cuando la hierba es verde: el niño indio“ que nos introduce, más que como estudio antropológico, como acercamiento directo, a la crianza de los hijos en los pieles rojas americanos, en aquellos tiempos en los que vivían en plena naturaleza.
Los datos, aunque parciales, nos ofrecen, con una recopilación traducida de textos escritos por los mismos indios de la época y acompañadas de fotos de niños indios, un acercamiento a otra forma de criar, en el fondo muy humana y cercana por ello.
Descubrir la forma en la que criaban y educaban a esos niños pieles rojas, sus juegos, su libertad, su forma de crecer en sociedad, me hace pensar que, pese a la lejanía, hay mucho que aprender de ellos.





