El destete (I): aclarando el concepto

El destete es el momento en que un niño empieza a dejar de mamar, ya sea por decisión propia o por decisión materna.
Hasta hace poco tiempo el destete era entendido como un cambio de alimentación más o menos brusco (esta semana lo desteto), sin embargo el destete debería ser, más que un acto, un proceso y, para que tanto el hijo como la madre lo vivan de la mejor manera posible, debería ser un proceso lento y lleno de comprensión y paciencia.
La Real Academia Española de la lengua define la palabra destetar como “Hacer que deje de mamar el niño o las crías de los animales, procurando su nutrición por otros medios”.
Este término lleva a pensar que el destete, en los humanos, significa abandonar el amamantamiento, como ya he dicho, de manera más o menos radical. La realidad es que “destetar” es una (mala) traducción del término inglés “weaning”, que significa “acostumbrar a algo diferente”, cambiando el concepto de “quitar una cosa” del español por el de “dar otra diferente” del inglés.





La leche es el alimento fundamental de los bebés. Como hemos explicado muchas veces la O.M.S. recomienda la leche materna hasta al menos los dos años de edad y, si esto no fuera posible, leches adaptadas a las necesidades nutricionales de los niños. Sin embargo proliferan unas leches llamadas “de crecimiento” que la publicidad insiste en recomendar adecuadas para los niños mayores de un año y que estan enriquecidas para hacerlas mejores para ellos. Los padres las compran creyendo que su hijo estará mejor alimentado con ellas. Sin embargo, según un un informe de la O.C.U. (Organización de Consumidores y Usuarios), las leches de “crecimiento” no son necesarias.
Son al menos 10.000 los niños chinos que continúan hospitalizados en China por drama sanitario sin precedentes provocado por la leche contaminada para lactantes. Afrotunadamente ninguno más ha fallecido y la cifra es de cuatro pequeños que han perdido la vida, lo que ya de por si es espantoso.

