
Una guardería de París ha decidido poner un chip en la ropa de los niños para poder controlar dónde están en cada momento y como medida de seguridad en caso de que alguno salga del recinto, ya que en ese caso se activa una alerta.
La noticia ha generado algo de revuelo, ya que es un sistema novedoso que no deja de llevar implícita cierta polémica.
El Ayuntamiento de la ciudad, por una parte, ha descalificado dicha medida por imponer a la infancia una política de control absoluto. Algunos padres, por otra, se han opuesto a que sus hijos lleven chips, por el temor de que la consecuencia directa de controlarles mediante elementos electrónicos sea dejar de hacerlo con recursos humanos.



