¿Es ético rechazar una guardería pública para no perjudicar a las privadas?

Hace unos días, en Alcoy, varios partidos políticos se reunieron para hablar sobre la posible implantación de una nueva guardería pública en la ciudad.
El debate surgió cuando el PP, partido gobernante, se posicionó en contra de construir la nueva guardería pública, pues podría perjudicar a las privadas.
Alcoy cuenta con 11 centros privados, cuatro públicos y uno concertado y al parecer son suficientes, hoy por hoy, para cubrir la demanda de plazas de la población. La creación de una guardería pública más provocaría que niños que están pagando plaza en una guardería privada pasaran a ocupar una plaza pública en la nueva guardería y eso “podría poner en grave riesgo 50 puestos de trabajo” (los de las trabajadoras de las guarderías privadas), según comenta el portavoz de dicho partido político.
En este punto es en el que entra mi pregunta: ¿Es ético rechazar una guardería pública para no perjudicar a las privadas?







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