
Hace unos días comentábamos que la edad habitual a la que se suele cerrar la fontanela mayor o superior es entre los 12 y los 18 meses. Sin embargo, puede ocurrir un cierre prematuro de las fontanelas, trastorno que se conoce como “craneosinostosis” (’cierre del cráneo’) y que consiste en una osificación de la fontanela o fontanelas antes de que termine el crecimiento del cerebro, el cerebelo y el bulbo raquídeo.
El cierre prematuro de una, varias o todas las suturas da como resultado la estrechez del cráneo y comportan alteraciones en el volumen o en la morfología del cráneo y la cara. El contenido del cráneo, al crecer, queda comprimido, lo cual supone un problema grave.
En algunas ocasiones la craneosinostosis conlleva alteraciones clínicas y de la función cerebral (vómitos, cefaleas, posible hipertensión craneal, complicaciones oculares como estrabismo, ceguera, déficit neurológicos tales como retraso mental…). Ante la sospecha de un cierre prematuro se debe hacer un seguimiento de la medida del perímetro cefálico.


