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Fases del parto

A la hora de parir, ¿mejor los pujos de la madre o los pujos dirigidos?

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Es muy habitual ver partos en los que los profesionales controlan tanto el momento que llegan a decirle a la madre cuándo tiene que pujar y cuándo no.

Esto lo tenemos tan visto en la televisión y el cine, que es hasta extraño pensar que una madre pueda dar a luz sin la ayuda de una matrona que grite eso de “un poco más, empuja, ¡empuja!”.

Sin embargo, que sea costumbre no significa que deba ser aceptado como una práctica favorable, ya que los beneficios de hacer pujar a una mujer están cada día más en entredicho.

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El reflejo de pujo

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pujo

El reflejo de pujo es parte del trabajo de parto normal. Una vez superada la primera etapa del parto y alcanzada la dilatación completa, la mujer siente una gran presión en el suelo pélvico y una necesidad intensa de hacer fuerza para expulsar al bebé.

Es un reflejo provocado por la distención de la musculatura de la pelvis que hace que la madre, de forma involuntaria, contraiga el diafragma y la musculatura abdominal.

Es una necesidad instintiva y fisiológica que siente la mujer al momento de parir, una necesidad que no debería ser controlada ni dirigida.

Los pujos dirigidos

Una de las cuestiones más debatidas en la atención al parto se centra en la conveniencia o no de dirigir los pujos de la madre indicándole cuándo y cómo debe pujar.

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Mantenerse de pie o caminar acorta la primera fase del parto

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Maternidad cesarea

Ya sabemos que mantenerse acostada, inmóvil durante el parto no favorece la dilatación y el avance del proceso, y ahora un nuevo estudio demuestra que existen beneficios sin riesgos en mantenerse de pie o en movimiento durante la primera etapa del parto.

Los investigadores utilizaron 21 estudios realizados en países desarrollados desde la década de los 60 en los que habían participado 3.706 mujeres. Constataron que en la primera fase del parto se reducía hasta una hora en aquellas que se mantenían en posturas erguidas en comparación con las que estaban tumbadas.

Claro, que las dificultades vienen cuando en el hospital te enganchan a los monitores, y puede que, como sucedió en mi caso, aunque pidas tener más movilidad, la matrona me desaconsejara levantarme “porque no iba a avanzar nada”.

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Las fases del parto: alumbramiento

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Alumbramiento

Una vez se ha producido el nacimiento del bebé, cortado el cordón umbilical, el útero queda mucho más hueco y sufre una retracción para adaptarse a su menor contenido. Esto hace que disminuya la zona de inserción de la placenta, facilitando su desprendimiento y posterior expulsión, juntamente a las membranas y los restos del cordón. Esta fase de desprendimiento y expulsión se denomina “alumbramiento”.

Después de la salida del bebé, y mientras se le están dando los primeros cuidados y se coloca sobre el pecho de la madre, las contracciones uterinas vuelven para conseguir la expulsión de la placenta, membranas y el resto del cordón, con lo que finaliza el alumbramiento.

En esta fase de alumbramiento no es necesario recurrir específicamente a un factor de ayuda externo, tan solo habrá que mantener el cuerpo en reposo, lo cual no resultará difícil tras el esfuerzo y cuando al fin estamos con nuestro bebé.

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Las fases del parto: expulsión

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Fases del parto

Tras pasar por las fases de dilatación latente y activa, cuando el cuello del útero ya ha alcanzado el máximo de dilatación, aproximadamente los 10 centímetros, queda abierta la puerta de salida del bebé y se inicia entonces el periodo expulsivo.

Es en este momento cuando se traslada a la madre a la sala de partos en el caso de que se dé a luz en un hospital. El feto va descendiendo por la vagina a través de la pelvis materna gracias a la fuerza ejercida por las contracciones y a los pujos o empujones realizados por la madre, que aumentan la eficacia de las contracciones para la expulsión del feto.

Si en las primeras fases del parto las contracciones tenían la función del abrir y alargar el cuello del útero, durante el periodo de expulsión son una especie de fuerza de propulsión más que ayuda a nacer al bebé. Se asocian al pujo y van acompañadas de una sensación de presión debida a que la cabeza del bebé oprime el recto.

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Las fases del parto: dilatación activa

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Fase parto dilatacion activa

Hace unos días vimos que la primera fase del parto es la dilatación precoz o latente, la cual da paso a la fase de dilatación activa. Aquí el cuello del útero pasará de 3 a 10 centímetros de dilatación para abrir el canal del parto y permitir la salida del bebé.

En esta fase, las contracciones ya son rítmicas, fuertes y más seguidas, aunque en cada mujer su intensidad y ritmo variarán, dando como resultado dilataciones de muy distinta duración. Se puede dilatar un centímetro por hora, pero también se puede avanzar más rápidamente, especialmente si ya se ha parido con anterioridad.

Se dilatará hasta llegar aproximadamente a los 10 centímetros, que será cuando el bebé ya podrá asomar la cabecita y salir en la fase siguiente, el expulsivo. En este momento conviene poner en práctica todas las técnicas para aliviar el dolor, como la respiración y otras técnicas no farmacológicas, o de decidir si queremos la epidural.

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Las fases del parto: dilatación precoz o latente

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Dilatacion precoz o latente

Aunque son muy pocos los partos que responden con exactitud a un patrón determinado, lo que sí tienen en común son unos tiempos y parámetros comunes para este proceso fisiológico, que termina con el nacimiento del bebé y la salida de la placenta.

La primera fase del alumbramiento es la de dilatación, en la que podemos diferenciar un primer momento de dilatación precoz, latente o pasiva, que es cuando se inicia la apertura del cuello uterino. Esta etapa suele ser la más larga y por suerte la menos intensa; de hecho, la mayoría de mujeres ni se percatarán de su incipiente dilatación hasta que el ginecólogo las explore en sus consultas anteriores al parto.

El borramiento, ablandamiento y la dilatación del cuello uterino hasta los 3 centímetros que caracterizan esta etapa pueden alcanzarse en un periodo de días o semanas sin que se produzcan contracciones molestas.

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Parto: contracciones y rotura de bolsa

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En un post anterior hemos hablado de las señales que nos indican que el día del parto se acerca.

Cómo reconocer cuando ha llegado el momento es una de las preocupaciones más frecuentes entre las mujeres embarazadas. Temen que el nacimiento del bebé se presente de forma imprevista, no tener tiempo para acudir al hospital o no saber dominar la situación.

Ante todo, debes mantener la calma y confiar en tí y en tu bebé. Por eso, veamos cuáles son las señales que nos indican que el día ha llegado y cómo sobrellevarlas.

No hay parto sin dilatación (excluyendo la cesárea) y para que haya dilatación deben producirse contracciones verdaderas, no las contracciones falsas o de entrenamiento que se han venido produciendo los últimos meses también llamadas contracciones de Braxton Hicks.

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