
Hace un par de días pudimos asistir al esperado debate entre los dos principales candidatos a las elecciones de España. Como era de esperar, la economía ocupó gran parte del tiempo, y la conciliación apenas pasó de puntillas por el debate.
Esto pone de manifiesto la escasa importancia que se le da a este tema por parte de los políticos y de buena parte de la sociedad, aun cuando precisamente un cambio en las políticas de conciliación laboral y familiar podría ayudar a empujar esta economía en crisis.
Ojalá la conciliación familiar, esas medidas para hacer compatibles y llevaderos el trabajo y los cuidados familiares, tuviera más peso en el debate, en los programas, en las tertulias, en las empresas…
Ojalá nos diéramos cuenta de los horarios irracionales que seguimos, horarios anacrónicos derivados del estilo de vida de la posguerra, cuando muchos trabajadores se veían obligados a coger dos trabajos.








