
Es probable que después del verano veas a tu hijo más alto o que la ropa le ha quedado pequeña antes de lo previsto.
Da la sensación de que el niño ha crecido más rápidamente durante el verano que el resto del año. Pero el conocido como estirón del verano, ¿es un mito o una realidad?
Son diversos los factores que influyen en el crecimiento de un niño. Los genéticos, determinados desde la concepción, influidos por la talla de los padres, el sexo y la raza, y otros externos como la alimentación, el ejercicio, hábitos de vida, las enfermedades que ha tenido, el afecto que recibe (sí, está demostrado que los niños que más afecto reciben crecen más que los que han tenido carencias afectivas) y al parecer, también la época del año, o mejor dicho, el clima.

Desde mi punto de vista es una conclusión un tanto tirada de los pelos, o digámoslo de otra forma, demasiado relativa.
Hace días nuestros compañeros Velsid nos comentaba de 
