
Apareció el viernes de la semana pasada el último estudio del INE (Instituto Nacional de Estadística) titulado Proyección de la Población Española a corto plazo (2011-2021) que nos alerta de la crisis demográfica de nuestro país en la próxima década. Algunos de los datos más contundentes son que a partir del 2019 los fallecimientos superarán a los nacimientos, y que, a partir del año que viene empezará un declive demográfico que conducirá a que en 2021 la población española sea menor que ahora, pasando de los casi 46 millones a los 45,6 millones.
Podemos pensar que en un mundo tan sobrecargado y con tantos recursos explotados al máximo, ver una reducción de población es positivo. Pero hay que analizar a fondo que supone realmente este decrecimiento. En España habrá cada vez menos gente, pero sobre todo, va a haber cada vez menos niños.









