
Después de haber visto todos los beneficios de la natación, tanto para la futura mamá como para el bebé, es el momento de recordar algunas medidas y consejos que harán que la experiencia salga perfecta. De este modo, podremos realizar sin riesgo este ejercicio, prácticamente hasta el momento del parto.
- Debemos llevar cuidado con los resbalones si pisamos el suelo mojado alrededor de la piscina o en las duchas. A pesar de que el bebé está bien protegido en nuestro interior, debemos evitar hacernos daño en un momento en que nuestro equilibrio se ve alterado. Es cierto que en el agua la libertad de movimientos se disfruta y agradece, pero no olvidemos que sobre tierra firme nuestro centro de gravedad se ha alterado respecto a cuando no teníamos una gran barriga.
- También, tanto si se nada en piscina como en el mar, habremos de buscar las zonas menos profundas, que no cubran, para poder descansar en el momento que lo deseemos poniéndonos de pie.
- Es aconsejable no utilizar ropas demasiado ajustadas, para no entorpecer la circulación sanguínea. Los bañadores o bikinis premamá son la mejor opción.









