
Después de hacer un repaso por algunos riesgos y beneficios de ir a la guardería, nos queda la sensación de que queda mucho por decir y mucho por concluir en una cuestión que resulta difícil de estudiar con datos objetivos y controlables. Sin embargo, vamos a tratar de resumir aquellos aspectos que parecen más claros (aunque no sean determinantes).
Vamos a recorrer los riesgos más evidentes hasta llegar a otros que lo son menos, para finalmente detenernos en los posibles beneficios y en cómo mejorar la guardería para que disminuyan los riesgos. Que haya riesgos evidentes o beneficios puestos en duda, no significa que no encontremos ejemplos que “demuestren” lo contrario.
Por orden de evidencia, diríamos que en cuanto a los riesgos destacan las enfermedades: el dato más claro es que sí existe un mayor riesgo de sufrir determinadas enfermedades infecciosas a edades tempranas en los niños que van a la escuela infantil.
Como ya adelantábamos, existe suficiente evidencia de este hecho, un riesgo consistente a lo largo del tiempo y entre diferentes entornos sociales y geográficos.







Imagina que un día nevado te acercas a la escuela infantil donde asiste tu hijo, y lo encuentras jugando en la nieve en ropa interior,y y encima la profesora le vierte en la cabeza un cubo de agua fría. Seguramente pensarías que es una tortura por portarse mal.
Uno de los grandes interrogantes que nos hacemos los padres cuando no queda otra que volver a trabajar es con quién dejaremos a nuestro bebé, quien a esa altura como mucho contando la baja maternal y vacaciones tendrá unos cinco o seis mesesitos.