
La crisis económica, la inestabilidad laboral, la dificultad para comprar un piso o encontrar una pareja estable, el deseo de exprimir la juventud y tratar de mejorar o ascender puestos en el trabajo, entre otras cosas, son las razones más habituales para retrasar el momento de tener hijos.
Esta inercia social, que parece bastante lógica en los tiempos en que vivimos choca frontalmente, sin embargo, con la madre naturaleza, que parece haber previsto que las mujeres sean madres más bien jóvenes.
Esta es la conclusión a la que han llegado en la Unidad de Ginecología del Instituto Universitario Dexeus de Barcelona, donde han realizado un estudio que dice que la edad límite para conseguir un embarazo y un nacimiento fuera de riesgos se sitúa en los 37 años de edad, ya sea mediante concepción natural, ya sea mediante tratamientos de fertilidad.




